Ximena González: Entre la piscina y las aulas, una vida de dedicación
Ximena González, una nadadora paralímpica originaria de Querétaro, no solo destaca en el agua, sino que también construye un futuro académico sólido como estudiante de Ingeniería en Ciencia de Datos y Matemáticas en el Tecnológico de Monterrey. Su historia comenzó en un curso de verano, donde descubrió su pasión por la natación, un deporte que ahora combina con sus responsabilidades universitarias.
Un sueño dual: Paralímpicos y carrera profesional
En una entrevista exclusiva, Ximena expresó su entusiasmo por ambos aspectos de su vida. "Así como me emociona crecer en el deporte y llegar a los Juegos Paralímpicos, también me emociona ejercer mi carrera en la industria. Cualquiera que sea mi futuro, sé que voy a estar contenta y que me irá bastante bien", afirmó. Esta visión refleja su determinación para sobresalir tanto en el ámbito deportivo como en el profesional.
Rutina diaria: Equilibrio entre entrenamiento y estudio
La jornada de Ximena es intensa y comienza antes del amanecer. Su día inicia a las 4 de la mañana, con una primera sesión de natación que va de 5 a 7 a.m. Después de un breve descanso y desayuno, se dirige a sus clases universitarias. Por la tarde, regresa a la piscina para una segunda sesión de dos horas, seguida de una hora y media en el gimnasio. Este riguroso horario demuestra su compromiso con la excelencia en ambas áreas.
Ella enfatiza que el aprendizaje no se limita a las aulas; los entrenamientos también son una fuente valiosa de crecimiento personal y disciplina. "Entreno en la madrugada. Mi primera sesión es de 5 a 7 de la mañana. Luego descanso un poco y desayuno para irme a mis clases. Alrededor de las 4 o las 5 de la tarde, dependiendo de cómo estén mis clases, vuelvo a mi segunda sesión de natación de dos horas. Después, voy al gimnasio una hora y media. Ahí termina mi día", detalló González.
Apoyo familiar y legado inspirador
Ximena se siente profundamente apoyada por su familia, quienes están siempre al pendiente de su progreso. "Me siento bien acompañada de la gente que está al pendiente de mí [...] Sé que el orgullo es mutuo. Me gustaría dejar un legado de que se puede ser estudiante", comentó. Este respaldo emocional es crucial para mantener su motivación y equilibrio en una vida tan demandante.
Su historia sirve como un ejemplo inspirador para jóvenes atletas y estudiantes, mostrando que es posible perseguir múltiples pasiones con dedicación y esfuerzo. Ximena González no solo aspira a competir en los Juegos Paralímpicos, sino también a contribuir al campo de la ciencia de datos, demostrando que en el agua y en la vida, los límites solo existen si uno se los impone.