América Móvil, el mayor operador de telecomunicaciones en México y uno de los más grandes de América Latina, se ha visto obligada a anticipar compras de teléfonos celulares para inventario con el fin de evitar una eventual escasez en sus centros de atención, según reconoció la empresa. La medida responde a la creciente presión sobre la cadena global de semiconductores, donde la demanda de infraestructura para inteligencia artificial (IA) ha alterado las prioridades de los fabricantes.
El impacto de la IA en la producción de chips
Un componente de apenas 1.5 centímetros cuadrados, del tamaño aproximado de una uña, se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la cadena global de tecnología. Se trata de los semiconductores que alimentan desde teléfonos inteligentes hasta centros de datos, y cuya escasez está generando una disrupción que se extiende a la industria de telecomunicaciones, uno de los principales canales globales de venta de dispositivos móviles.
La escasez de estos chips ha dejado de ser un problema aislado de manufactura para convertirse en un fenómeno de reasignación global de capacidad productiva. A nivel internacional, la demanda de infraestructura para IA ha alterado las prioridades de los fabricantes, que ahora concentran buena parte de su producción en chips de alto rendimiento destinados a centros de datos y al entrenamiento de modelos avanzados, en detrimento de los semiconductores utilizados en dispositivos de consumo masivo como los smartphones.
Declaraciones de Daniel Hajj
Daniel Hajj, director general de América Móvil, advirtió que el panorama aún es incierto y que no está claro si el efecto se limitará a un encarecimiento de los semiconductores o si derivará en problemas de disponibilidad de equipos en el mercado. “El precio de los teléfonos también está subiendo. Queremos asegurarnos de tener suficientes teléfonos para atender a nuestra clientela”, aseguró el directivo en conferencia con analistas por los resultados financieros del primer trimestre de este año.
Presión en el mercado global de smartphones
La presión en la cadena de suministro ocurre en un momento particularmente delicado para el mercado global de smartphones. En el primer trimestre del año, las ventas mundiales cayeron 4%, y se anticipa un descenso de 14.8% para finales de 2026, de acuerdo con estimaciones de la consultora FDM CCS Insight. Esto se debe al encarecimiento de componentes derivados de la crisis global de memorias y al aumento de costos logísticos asociados a disrupciones en rutas comerciales vinculadas al conflicto en Oriente Medio.
“La acumulación de inventario al inicio de la temporada ha retrasado la inevitable caída del mercado de dispositivos, pero las perspectivas siguen siendo motivo de gran preocupación”, aseguró la consultoría.
El impacto no se limita a las ventas unitarias. Los precios también han comenzado a reflejar la presión de la escasez. De acuerdo con la misma firma, algunos smartphones de gama básica ya han registrado incrementos superiores al 50% durante el primer trimestre, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La disputa por la producción de semiconductores
La explicación estructural detrás de esta presión se encuentra en la reconfiguración de prioridades de la industria de semiconductores. Las empresas fabricantes buscan expandir capacidad mediante la construcción de nuevas plantas, pero en el corto plazo enfrentan la disyuntiva de destinar producción a chips para IA, más rentables y estratégicos, o mantener el suministro para sectores tradicionales como el de telefonía móvil.
Gonzalo Rojón, director de análisis de The CIU, explicó que el desequilibrio podría prolongarse mientras no se estabilice la inversión en nuevas capacidades productivas. “Este efecto lo veremos durante este año y parte del otro y todo dependerá a qué le dan más pesos los fabricantes si a unos procesadores que en este momento se capitalizan más o a las de otros sectores”, dijo el especialista.
La tensión en la cadena de semiconductores también abre la puerta a un posible ensanchamiento de la brecha tecnológica. Mientras los smartphones de gama alta incorporan procesadores optimizados para funciones de IA, los dispositivos de menor precio podrían rezagarse en términos de capacidad y desempeño, al depender de componentes menos avanzados.
Antecedente: la crisis de chips de 2020
El fenómeno actual recuerda a la última gran crisis de chips, ocurrida en 2020 durante la pandemia. En aquel momento, fabricantes como Intel, Samsung, Micron Technology, Qualcomm y Nvidia enfrentaron disrupciones derivadas del cierre de plantas y del posterior rebote de la demanda en múltiples sectores, desde computadoras hasta electrodomésticos. Ese desajuste tuvo efectos directos en la industria de telecomunicaciones, con caídas de hasta 41.6% en las ventas de equipos durante el segundo semestre de 2020, de acuerdo con datos de The CIU, en un entorno marcado por la incertidumbre operativa global.
Hoy, sin embargo, el contexto es distinto. Los operadores de telecomunicaciones intentan recuperar relevancia en la venta de smartphones, un negocio que ha migrado gradualmente hacia tiendas departamentales como Liverpool, Suburbia y El Palacio de Hierro, además del comercio electrónico encabezado por Amazon. En el caso de Telcel, subsidiaria de América Móvil, los ingresos asociados a la venta de equipos han mostrado un crecimiento promedio de 2.35% anual entre 2020 y 2025. En respuesta, la empresa ha impulsado esquemas de financiamiento como el programa ‘amigo paguitos’, que permite a los usuarios adquirir teléfonos mediante pagos semanales sin necesidad de tarjeta de crédito.
La escasez de semiconductores confirma que el impacto del auge de la inteligencia artificial trasciende los centros de datos y las grandes plataformas tecnológicas. En un mercado global altamente interconectado, las decisiones de inversión y priorización de un número reducido de fabricantes tienen la capacidad de redefinir industrias completas, desde las telecomunicaciones hasta la distribución de dispositivos de consumo.



