La formación académica suele ser solo el punto de partida. El desarrollo profesional también se define por experiencias personales, capacidad de adaptación y la manera en que se construyen las relaciones con otros. Para Miguel Barbeyto, CEO de Mazda México, algunos de esos aprendizajes comenzaron durante su etapa como estudiante en el Tecnológico de Monterrey y se consolidaron años después, al asumir la dirección de la compañía en México a los 36 años.
Momentos determinantes en su carrera
Barbeyto señala dos momentos clave: uno personal y otro profesional. El primero fue la muerte de su padre mientras aún estudiaba, lo que lo llevó a decidir estudiar Mercadotecnia y cambiar su rumbo. El segundo ocurrió en 2014, cuando falleció su antecesor en Mazda y le dieron la responsabilidad de dirigir la empresa en México con solo 36 años. Aunque siempre soñó con presidir una compañía, nunca imaginó que sucedería tan pronto.
Decisiones que marcaron su trayectoria
Para Barbeyto, pensar siempre en la gente fue fundamental. Él cree profundamente que las personas son lo más importante dentro de cualquier organización, una lección que reforzó durante su formación. Son las personas quienes ayudan a crecer profesionalmente, superar adversidades y tomar mejores decisiones.
Preparación al egresar del Tec de Monterrey
Barbeyto confiesa que al egresar creía estar completamente preparado, y en muchos sentidos lo estaba: la enseñanza académica le dio fundamentos sólidos, disciplina y una manera estructurada de analizar problemas. Sin embargo, descubrió que la vida profesional exige adaptarse constantemente, aprender de nuevos contextos y tomar decisiones con información incompleta. Ambas etapas son complementarias.
Habilidades útiles adquiridas durante su formación
Además de los conocimientos técnicos, Barbeyto valora haber aprendido a trabajar en equipo y convivir con personas de contextos distintos. En el campus convergen experiencias diversas, lo que enseña sobre empatía, colaboración y relaciones humanas. Con el tiempo, entendió que el conocimiento especializado y la capacidad de trabajar con otros son igual de relevantes para crecer profesionalmente.
Aptitudes desarrolladas después de la universidad
La adaptación ha sido clave. El entorno profesional cambia constantemente y obliga a seguir aprendiendo. Barbeyto señala que la capacidad de escuchar y mantener la curiosidad se fortalece desde la universidad. En su primer trabajo, buscaba entender cómo funcionaba todo, más allá de sus responsabilidades. Esa inquietud por aprender terminó siendo una ventaja importante.
Aspectos menos relevantes en la práctica
Más que pensar que algo no sirvió, Barbeyto cree que siempre hay espacio para reforzar temas relacionados con el civismo y la construcción de comunidad: saber más sobre convivencia, empatía y cómo pensar en los demás. Esto también influye en la manera en que trabajamos y nos relacionamos profesionalmente.
La mayor lección para un estudiante competitivo
Barbeyto afirma que el conocimiento sigue siendo indispensable, pero hoy necesita complementarse con otras habilidades: adaptación, pensamiento crítico, colaboración y liderazgo. Cada persona debe encontrar aquello que la hace diferente y aportar valor desde ahí. También es fundamental reconocer que los resultados suelen construirse colectivamente y que las personas siguen siendo el elemento más importante dentro de cualquier organización. Y algo más: no perder la capacidad de soñar. Los objetivos pueden cumplirse, pero los sueños son los que impulsan a seguir creciendo.



