Gasolineras ven inviable eliminar efectivo en corto plazo pese a plan oficial
Gasolineras ven inviable eliminar efectivo en corto plazo

La intención del gobierno federal de eliminar el efectivo en las estaciones de servicio para migrar hacia pagos exclusivamente digitales busca aumentar la trazabilidad de las operaciones del sector gasolinero, reducir riesgos de seguridad y acelerar la digitalización financiera. Sin embargo, la baja penetración de pagos electrónicos en combustibles y la alta informalidad laboral plantean un reto operativo de gran escala.

De acuerdo con cifras del Banco de México difundidas recientemente por Expansión, apenas 7% de las transacciones realizadas en gasolineras durante 2025 —equivalentes a 788 millones de operaciones— se hicieron mediante tarjeta, mientras que el resto continúa dependiendo del efectivo.

Propuesta presidencial sin fecha límite

Durante su participación en la 89 Convención Bancaria, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó que 2025 sería el año para avanzar hacia este modelo. “Nuestro objetivo es que este año, a través de los esquemas que trabajemos con la banca, hagamos obligatorio el pago de las gasolinas y de las casetas, a través, de manera digital. Esto va a permitir potenciar los pagos digitales accesibles que nos permitan avanzar en la digitalización del país a través de muchos otros esquemas”, aseguró la mandataria federal en marzo pasado. Hasta ahora, sin embargo, no existe una fecha límite oficial para dejar de utilizar efectivo en estaciones de servicio ni mecanismos específicos para implementar la transición.

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Gasolineras ven beneficios, pero dudan de los tiempos

Dentro del sector gasolinero existe consenso en que reducir el uso de dinero físico podría disminuir riesgos operativos. El manejo de dinero físico implica costos asociados a cajas de seguridad, empresas de traslado de valores y exposición a robos. “Entiendo el objetivo de la medida, y me parece buena la intención, aunque la verdad dudo que eso pueda consolidarse en este año como lo planteó la presidenta, puede ser una realidad pero en unos años, no ahorita”, dijo una fuente del sector que pidió no ser identificada.

La Onexpo Nacional también considera que la transición requiere incentivos adicionales y una mayor coordinación con el sistema financiero. El organismo ha señalado que para incrementar la adopción es necesario que bancos y emisores de monederos electrónicos apliquen efectivamente los descuentos y condiciones pactadas para facilitar la operación del sector.

Infraestructura existente y modelos híbridos

Aun así, la infraestructura para ampliar pagos digitales ya existe y se ha extendido más allá de la banca tradicional. Instituciones financieras permiten abrir cuentas simplificadas con tarjetas de débito de uso general, mientras que modelos híbridos también han ganado terreno. Plataformas digitales vinculadas a tiendas de conveniencia permiten recibir transferencias, depositar efectivo y utilizar tarjetas físicas respaldadas por redes internacionales de pago. Además, una parte de los consumidores ya utiliza instrumentos digitales para combustibles mediante monederos electrónicos o tarjetas de prestaciones laborales.

Para Rocío Robles, consultora de Lobbying México, el problema no es la intención de digitalizar, sino el ritmo y la manera de ejecutar la transición. “La viabilidad y la implementación está a años todavía, es una buena iniciativa pero surge del desconocimiento del territorio, de la economía de los mexicanos y de la situación en la que se mueve el dinero; es un ideal, sin duda, pero la implementación tiene que tener etapas viables”, concluyó.

El reto para el gobierno será adaptar esa ambición a un país donde el efectivo sigue siendo, para millones de personas, la principal infraestructura de pago.

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