Lluvias torrenciales complican aterrizajes en el AICM y elevan presión sobre pilotos y aerolíneas
Lluvias torrenciales complican aterrizajes en AICM

Aterrizajes frustrados por tormentas intensas

Las lluvias torrenciales que este año han azotado a México no solo han afectado la movilidad terrestre, sino que también están transformando la operación de las aerolíneas, obligando a pilotos y aeropuertos a adaptarse a un entorno meteorológico cada vez más impredecible. Un ejemplo reciente ocurrió con el vuelo 249 de Volaris, que cubría la ruta Monterrey-Ciudad de México. El capitán anunció: "No hay visibilidad suficiente para hacer un aterrizaje seguro, por lo que efectuamos dos aproximaciones fallidas y por eso vamos a proceder a nuestro aeropuerto alterno". Minutos antes, los pasajeros habían experimentado una situación inusual: cuando la aeronave parecía lista para tocar tierra, volvió a elevarse sin explicación aparente, repitiendo la maniobra. La causa fue la intensa lluvia que redujo la visibilidad por debajo de los niveles requeridos para una operación segura. El avión terminó desviándose al aeropuerto de Morelia, donde permaneció unos 40 minutos antes de continuar su itinerario.

Incremento del 15% en la intensidad de lluvias

Este episodio refleja una realidad cada vez más frecuente para la industria aérea mexicana. Según un informe reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre enero y los primeros días de junio, las lluvias registradas en el país fueron un 15% más intensas que el promedio climatológico de las últimas tres décadas. Para el sector aeronáutico, este fenómeno está modificando las condiciones de operación y elevando la frecuencia de maniobras que antes eran menos comunes. Ángel Domínguez Catzín, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México, reconoce que no existe una estadística consolidada sobre cuántos aterrizajes se frustran por el clima, pero asegura que la tendencia es evidente: "Sobre todo la semana pasada y antepasada, que las tormentas estuvieron un poquito todavía más fuertes, fue más frecuente. Se han incrementado estas operaciones de idas al aire o idas a los aeropuertos alternos, pero sigue siendo, insisto, la maniobra más segura que pueden hacer las tripulaciones".

Protocolos de seguridad y costos operativos

Aunque para los pasajeros estas decisiones suelen traducirse en retrasos y cambios de itinerario, para las aerolíneas representan una medida indispensable para preservar la seguridad. Los aterrizajes frustrados ocurren cuando las tripulaciones pierden las referencias visuales necesarias para completar la maniobra final. Domínguez Catzín explica: "Cuando uno pierde las referencias visuales del aeropuerto o del ambiente que lo rodea, uno tiene que realizar esa maniobra de aproximación frustrada. Ya en ese momento, a instantes de aterrizar, tienes que mantener referencia visual con el terreno o con las luces de la pista". El especialista compara la situación con conducir bajo una tormenta intensa: "Muchas veces es tal la cantidad de lluvia que es literal como cuando vas en un carro y en el carril de al lado viene un carro mucho más rápido y pasa sobre un charco y te avienta el agua".

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Estos eventos generan costos adicionales por consumo extra de combustible, reprogramación de vuelos, uso de aeropuertos alternos y ajustes operativos, aunque actualmente no existe una estimación cuantitativa consolidada del impacto económico. Las tormentas severas pueden incluso obligar al cierre temporal de aeropuertos. Domínguez Catzín señala: "En todos los aeropuertos del mundo hay un momento en donde las tormentas son de tal magnitud que es inevitable que paren operaciones. No hay aeropuerto en el mundo que no haya parado operaciones por la intensidad de las tormentas".

Aeropuertos alternos y planificación

Cuando el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) enfrenta condiciones adversas, los vuelos pueden desviarse al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), Toluca, Morelia o incluso Acapulco, según las condiciones operativas. La elección del alterno se determina antes de cada vuelo considerando el combustible disponible, la duración de la ruta y la cercanía de las terminales. Las aeronaves con menor margen de combustible se dirigen a aeropuertos cercanos, mientras que aquellas con mayores reservas pueden ampliar su radio de desvío.

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Cambio climático y transformación de la aviación

Las lluvias torrenciales son solo una manifestación del nuevo entorno climático. En mayo de 2024, las temperaturas extremas en la Zona Metropolitana del Valle de México obligaron a limitar el peso transportado en algunas aeronaves debido a las dificultades que el calor genera durante el despegue. Las altas temperaturas reducen la densidad del aire y disminuyen el rendimiento aerodinámico, un desafío particular en aeropuertos de gran altitud como el de la Ciudad de México.

Para los especialistas, estos episodios anticipan transformaciones más profundas que requerirán inversiones en infraestructura aeroportuaria, nuevas tecnologías y capacitación de tripulaciones. Domínguez Catzín afirma: "La industria a nivel mundial está enfrentando el cómo nos adecuamos a este nuevo mundo en el que estamos viviendo, un nuevo mundo en donde necesitamos mayor y mejor tecnología con respecto a la infraestructura aeroportuaria. La propia tecnología de las aeronaves está cambiando y el entrenamiento de los tripulantes". El directivo concluye: "Es una característica que seguirá cambiando en los próximos años y de la cual creo que estamos viendo solo el inicio de una transformación de la aviación".