El Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM) ha expresado su preocupación ante la posible fusión entre Viva Aerobus y Volaris, al considerar que esta operación podría generar una concentración excesiva en el mercado laboral para pilotos certificados en aeronaves Airbus A320, limitando sus oportunidades de empleo y afectando las condiciones contractuales.
Riesgo de monopsonio laboral en la aviación mexicana
Ángel Domínguez Catzín, presidente del CPAM, alertó durante una conferencia de prensa que la integración podría derivar en un escenario de monopsonio laboral, es decir, un mercado donde existe un número muy reducido de empleadores capaces de contratar a la mayoría de los trabajadores especializados. “¿Qué es un monopsonio laboral? Es simple y sencillamente el que una sola entidad tenga la capacidad de contratar a la gran mayoría de profesionistas especializados en algo. Y yo voy a poner aquí sobre la mesa: en México, díganme ustedes qué otra aerolínea, además de estas dos, tienen aeronaves Familia Airbus 320, entonces me prende muchos focos”, comentó.
La preocupación surge porque tanto Viva como Volaris operan principalmente aeronaves de la familia Airbus A320, uno de los segmentos con mayor presencia en el mercado nacional de aviación comercial. Para los pilotos certificados en ese tipo de equipos, una integración corporativa podría reducir las alternativas de empleo disponibles, concentrando la demanda laboral en una sola entidad.
Grupo Más Vuelos: ¿beneficio para el mercado o para los accionistas?
A finales del año pasado, ambas compañías anunciaron su intención de crear Grupo Más Vuelos, una estructura conjunta con la que buscan incrementar economías de escala y enfrentar algunos de los principales desafíos de la industria aérea, entre ellos la escasez global de aeronaves derivada de las disrupciones en las cadenas de suministro que surgieron durante la pandemia de covid-19 y que aún afectan al sector.
Sin embargo, el representante del CPAM señaló que la revisión por parte de la Comisión Nacional Antimonopolio, organismo que sustituyó a la extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), deberá determinar si la operación genera beneficios más amplios para la industria y los consumidores. “Si al final de veras se determina que el beneficio va a ser para todos y todas, no nada más para quienes ostentan el título de la concesión de una línea aérea. Si al final se comprobara fehacientemente que el desarrollo profesional de los pilotos va a ser mejor, que no estaríamos hablando de prácticas monopólicas o monopsónicas”, afirmó.
Domínguez destacó que el análisis regulatorio debe considerar tanto los efectos sobre los trabajadores como sobre los pasajeros, especialmente en un mercado donde la competencia ha sido un factor clave para el crecimiento de la conectividad aérea en los últimos años.
El precedente de las fusiones aéreas
El presidente del CPAM advirtió que las fusiones dentro de la industria aérea históricamente no suelen traducirse en una simple suma de capacidades operativas, aun cuando las empresas involucradas mantengan marcas comerciales independientes. “En aviación nunca se ha podido. Es inviable. De entrada, habrá que ver 1 + 1 en qué va a terminar si en 1.75 o 1.5. Si termina en 1.5 ya estás hablando de una reducción de todo. Habrá que ver ahí cuál va a ser el impacto que puedan tener las tripulaciones, cuál va a ser el impacto también para la propia sociedad, para los propios pasajeros, es algo que se debe de analizar a profundidad por parte de las autoridades. Seguramente lo estarán haciendo”, expuso.
De acuerdo con el dirigente, una eventual reducción de operaciones, flota o necesidades de personal podría afectar directamente las oportunidades laborales para pilotos, sobrecargos y otros trabajadores especializados del sector.
Proceso regulatorio en curso
Las aerolíneas habían señalado previamente que, de cumplirse el calendario previsto, la autorización regulatoria podría concretarse durante este año. Sin embargo, hasta el momento no existe una resolución oficial sobre el proceso. Mientras tanto, el debate comienza a escalar entre los distintos actores de la industria aérea, particularmente entre quienes consideran que una mayor concentración podría alterar las dinámicas de contratación y competencia en el mercado laboral.
“La fusión me prenden todas las alarmas del mundo y creo que nos tienen que prender todas las alarmas del mundo a todas y a todos, por todo lo que esto puede representar para la industria de la aviación. Las fusiones en aviación no sé en otras industrias, lo desconozco, pero lo que sí les puedo decir es que en aviación las fusiones 1 + 1, nunca, nunca van a ser dos”, sostuvo Domínguez.



