El gobierno federal relanzó por octava ocasión el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), que busca mantener una despensa de 24 productos en 910 pesos. Sin embargo, especialistas y comerciantes señalan que la medida no logra contener la presión real sobre los bolsillos de los mexicanos.
Según datos del sector, una familia puede destinar alrededor de 10 mil 400 pesos mensuales a alimentos, mientras que el salario mínimo ronda los 9 mil 600 pesos, sin considerar gastos básicos como transporte, salud o educación. La inflación alimentaria se mantiene por encima de la general, y los ingresos resultan insuficientes.
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), aseguró que el programa no ha incidido de forma efectiva en el mercado ni ha contenido la escasez. Productos como tomate, carne, aceites o café siguen marcando el ritmo del consumo diario.
El impacto también se refleja en el tejido económico local: en el último semestre, cerca de 50 mil pequeños comercios han cerrado. Aunque el gobierno destaca avances en inversión, empleo y control de la inflación general, especialistas advierten que esos logros no se traducen directamente en bienestar para los hogares, debido a la informalidad laboral, los bajos ingresos y el alto costo de vida.



