SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, ya compite en valor de mercado con Amazon y se acerca a Microsoft, impulsada por la expectativa de que sus negocios de satélites, conectividad e inteligencia artificial la conviertan en una nueva capa de infraestructura tecnológica. Tras su salida a bolsa, la compañía comenzó a disputar un lugar en la cima de Wall Street, poniendo bajo presión la etiqueta de las Siete Magníficas.
SpaceX supera a Amazon en capitalización de mercado
Durante la jornada del martes, SpaceX superó por momentos la capitalización de mercado de Amazon y se acercó a Microsoft, impulsada por el rally posterior a su oferta pública inicial, el inicio de operaciones con opciones sobre sus acciones y el entusiasmo por su giro hacia la inteligencia artificial. En su tercer día de cotización en la Bolsa de Nueva York, las acciones de SpaceX subieron un 4.83%, hasta 201.80 dólares, elevando su valoración a 2.642 billones de dólares. Aunque después moderó parte del avance, la empresa quedó prácticamente a la par de Amazon y por encima de Meta y Tesla.
¿Qué son las Siete Magníficas?
Las Siete Magníficas —Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla— han sido una forma sencilla de explicar la concentración del rally tecnológico en Estados Unidos. Sin embargo, la entrada de SpaceX a ese nivel de valuación muestra que el mercado ya no premia solo a plataformas digitales, chips, comercio electrónico o software, sino también a empresas que controlan infraestructura física crítica para la inteligencia artificial.
SpaceX no llega al mercado con el perfil financiero típico de una megacapitalización tecnológica madura. Mientras que Amazon, Microsoft, Alphabet o Apple tienen negocios consolidados y utilidades robustas, SpaceX combina negocios de alto crecimiento —lanzamientos espaciales, satélites, Starlink, conectividad global e inteligencia artificial— con una valuación basada en expectativas futuras. En 2025, SpaceX registró ingresos por 18,670 millones de dólares, pero también una pérdida de 4,940 millones tras la adquisición de xAI.
La apuesta por la inteligencia artificial
SpaceX se presentó ante inversionistas no solo como una empresa aeroespacial, sino como una compañía de inteligencia artificial apoyada en activos difíciles de replicar: una red satelital global, infraestructura de conectividad, capacidad de cómputo, datos, software y el ecosistema empresarial de Musk. Esta imagen se reforzó tras el anuncio de la adquisición de Cursor por 60,000 millones de dólares. Cursor desarrolla herramientas de codificación con IA, lo que permite a SpaceX sumar una capa de software a su infraestructura y fortalecer su posición como jugador integral de IA frente a OpenAI y Anthropic.
Implicaciones para el mercado
UBS ha descrito este cambio como una nueva fase de inversión en inteligencia artificial, advirtiendo que la siguiente etapa del gasto se distribuirá de forma más amplia entre semiconductores, memoria, óptica, componentes vinculados con energía y equipo de capital. Goldman Sachs estima que la construcción de infraestructura para IA podría requerir alrededor de 7.6 billones de dólares entre 2026 y 2031. SpaceX se beneficia de esta tendencia al ser vista como una capa de infraestructura para la economía de la IA.
Sin embargo, el rally de SpaceX también tiene un fuerte componente especulativo, amplificado por el inicio de operaciones con opciones y un flotante limitado tras la OPI. La valuación implica múltiplos muy superiores a los de compañías que ya generan utilidades masivas, lo que significa que el mercado está pagando por una promesa de infraestructura futura, no por una rentabilidad plenamente comprobada.



