Petróleos Mexicanos (Pemex) notificó a las autoridades municipales que el proceso de sofocación y taponamiento total del pozo Krem 1, que explotó y se incendió hace tres meses, podría extenderse hasta octubre, según el reporte técnico presentado por el personal enviado desde Ciudad de México.
Comunidades afectadas y problemas de salud
Este anuncio abre un nuevo frente entre los pobladores y la empresa estatal debido a la desesperación por las emanaciones que despide el pozo y las molestias a la salud que presentan: ardor de ojos, irritación de garganta y estrés por el ruido de las explosiones. Las comunidades más afectadas, por su cercanía, son La Guadalupe–El Jabón, Constitución Mexicana, Las Cruces, Ignacio López Rayón, Remolino, El Castaño, Las Isabeles, Ricardo Flores Magón, Lázaro Cárdenas y Nacimiento.
Cambio en el comportamiento del pozo
A pesar de que el pasado 5 de junio, Juan Carlos Carpio Fragoso, director de Petróleos Mexicanos, aseguró que en dos semanas sería sofocado el siniestro en este pozo ubicado en el ejido Ignacio López Rayón, en la reunión con el alcalde Jesús Uribe y su comuna, el personal de Pemex explicó en un informe que el comportamiento del pozo ha cambiado de manera significativa.
De acuerdo con lo informado por personas presentes en la reunión, los expertos de Pemex les explicaron que durante los primeros meses ardió únicamente hidrocarburo, generando una columna de humo gris. Sin embargo, conforme disminuyó el combustible, comenzó a formarse una conificación y a incrementarse la producción de agua, lo que explica la presencia actual de humo blanco, similar al de una fuga de gas.
Fases del proceso de control
Pemex anticipa que en los próximos días la flama podría extinguirse por sí sola; si aún hubiera gas, se reencendería con bengalas ya preparadas. Si no hubiera presencia de hidrocarburo ni gas, iniciaría el proceso formal de sofocación y taponamiento. La empresa detalló que el incidente se encuentra en su primera fase, que corresponde a la construcción de obras para el control del incendio. La fase dos, que implica la remoción de equipos y el cambio de cabezales, se realizará posteriormente. La fase tres consiste en la desviación del flujo y control definitivo del pozo y está proyectada para octubre.
Monitoreo ambiental y medidas de mitigación
Paralelamente, Pemex asegura mantener monitoreo ambiental continuo y afirma que los análisis de calidad del aire no superan los límites permisibles de la normatividad vigente, por lo que —según su reporte— no existen riesgos para la salud de la población. Para responder a los reclamos de los pobladores, Pemex incorporó una segunda unidad médica móvil desde el 10 de junio, con servicios de laboratorio, estudios clínicos, rayos X y medicamentos para síntomas respiratorios, oculares y dérmicos, así como la entrega de mil toneladas de cemento para obras de infraestructura rural que están programadas que arranquen el próximo 24 de agosto, así como la construcción de 24 kilómetros de camino asfaltado entre Río Playas y Constitución Mexicana, cuyo inicio está previsto para el 31 de agosto.
Escepticismo de los pobladores
A pesar de todos estos anuncios, los habitantes afectados, como Miguel N., ganadero, y Luis A., productor agrícola, señalaron que los plazos que se ha propuesto Pemex en este corto plazo no los ha cumplido, por lo que ven con desaliento que se extienda la fecha para la sofocación del pozo y temen que de nuevo sean falsas esperanzas.



