El 'Efecto Matilda': un sesgo histórico que oculta a las mujeres en la ciencia
Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el 11 de febrero, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha destacado el llamado 'Efecto Matilda', un fenómeno que sistemáticamente invisibiliza a las mujeres en los hallazgos científicos a nivel mundial. Soledad Funes, experta de la UNAM, señala que los avances hacia la equidad en este campo han sido preocupantemente lentos, subrayando la necesidad de integrar la perspectiva de género en la investigación científica para lograr cambios sustanciales.
Origen y definición del 'Efecto Matilda'
El término 'Efecto Matilda' fue acuñado en 1990 por Margaret Rossiter para describir el sesgo de género en la ciencia, donde las contribuciones femeninas son omitidas o atribuidas a hombres. Este concepto rinde homenaje a Matilda Gage, una sufragista estadounidense del siglo XIX que denunció la falta de reconocimiento a las científicas e inventoras. Según Paula Ximena García Reynaldos, titular de la Coordinación de Docencia del Instituto de Química de la UNAM, este problema no solo invisibiliza a las mujeres a lo largo de la historia, sino que también obstaculiza la integración de niñas, adolescentes y mujeres en las disciplinas científicas.
El caso emblemático de Lise Meitner
Un ejemplo claro del 'Efecto Matilda' es la historia de Lise Meitner, física austriaca nacida en 1878. En una época donde el acceso a estudios superiores para mujeres era limitado, Meitner logró doctorarse en Física y colaboró con el químico Otto Hahn en Berlín. Juntos investigaron la composición atómica, con Hahn realizando experimentos y Meitner interpretando los resultados. En 1938, Meitner, siendo judía, tuvo que huir de Alemania y refugiarse en Suecia, donde continuó su trabajo con Hahn.
Fue allí donde Meitner hizo un descubrimiento crucial: al bombardear átomos de uranio con neutrones, sugirió que estos se rompían en partículas más pequeñas, un proceso que denominó fisión nuclear. Aunque los resultados fueron publicados en 1939 y firmados por Hahn y Fritz Strassmann, y la revista Nature publicó la interpretación de Meitner y Frisch, solo Otto Hahn recibió el Premio Nobel de Química en 1944 por este hallazgo, omitiendo por completo a Meitner.
Paula García Reynaldos explica que Meitner expresaba preocupaciones sobre el reconocimiento de su trabajo, consciente de que los resultados de las mujeres no eran valorados igual que los de los hombres. A pesar de estar nominada, el comité del Nobel decidió no premiarla, un acto que refleja claramente el 'Efecto Matilda'. Meitner recibió un reconocimiento tardío con el Premio Enrico Fermi de Física en la década de 1960.
Impacto cuantificable en la comunidad científica
El 'Efecto Matilda' tiene consecuencias medibles en la representación femenina en la ciencia. Según la UNESCO, solo tres de cada 10 personas en la comunidad científica mundial son mujeres. En los países del G20, las mujeres ocupan el 22% de los puestos en ciencias, ingeniería, tecnología y matemáticas, y apenas una de cada 10 alcanza posiciones de liderazgo. En México, el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores reporta que cuatro de cada 10 científicos son mujeres, pero la brecha se amplía en posgrados y roles directivos.
Paula García Reynaldos atribuye esta disparidad a la falta de referentes femeninos y a circunstancias que no favorecen la igualdad sustantiva. Desde 2007, se ha dedicado a la divulgación científica para rescatar las historias de mujeres que han contribuido a descubrimientos fundamentales.
Llamado a la acción desde la UNAM
En el marco del Día Internacional de las Mujeres, Jóvenes y Niñas en las Ciencias, la doctora María Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, advirtió que, aunque hay avances, el ritmo hacia la equidad de género sigue siendo lento. Actualmente, las mujeres representan solo el 30% de las personas dedicadas a la ciencia, y en áreas como física y matemáticas en la UNAM, la presencia femenina apenas alcanza el 20%.
Funes Argüello enfatizó que la equidad no es solo una cuestión de justicia social, sino de calidad académica, ya que la inclusión de mujeres aporta perspectivas diversas que fortalecen los proyectos científicos. Denunció prejuicios que asocian el liderazgo científico con lo masculino y señaló la 'tubería con fugas', donde la presencia femenina disminuye en posgrados debido a cargas desproporcionadas de cuidado.
Para revertir esta situación, hizo un llamado a fomentar paternidades responsables, espacios de investigación seguros y apoyo familiar a las inquietudes científicas de las niñas. Subrayó que la investigación es una labor apasionante que debe ser accesible para todas, sin que el género sea una barrera.