La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide accedió al baño de Frida Kahlo en la Casa Azul hace 20 años
El espacio permaneció cerrado durante casi cinco décadas por orden de Diego Rivera, quien guardó objetos íntimos de la pintora, como prótesis, corsés y muletas, que evocan el dolor que habitó su cuerpo. La muestra, curada por Luis Rius Caso, incluye 15 instantáneas de Iturbide y 40 fotografías de Guillermo Kahlo, Nicholas Murray y Martin Munkácsi, además de 20 libros y una instalación acústica de Mauricio Rocha.
El misterio del baño clausurado
Según el curador Luis Rius Caso, la historia del baño es de clausuras y voluntades. Rivera decidió sellar el espacio poco antes de su muerte en 1957, con la intención de que permaneciera cerrado 15 años. Sin embargo, Dolores Olmedo prolongó el cierre hasta su fallecimiento, sumando casi medio siglo. Fue hasta 2003 que Hilda Trujillo, entonces directora de la Casa Azul, abrió el baño con apoyo de la Fundación Adabi.
“No queda muy claro por qué Diego mandó cancelar ese archivo, porque lo que se encontró ahí es un archivo que tiene que ver con el cuerpo de Frida”, señaló Rius Caso. Entre los objetos hallados había más de 400 fotografías, cartas y documentos que resolvieron misterios, como la relación entre Rivera y José Juan Tablada. “Probablemente, los celos (de Diego), porque sí se ven muchos elementos de los amantes de Frida, como cartas de amor y fotografías, pero hay que seguir escarbando”, añadió.
La mirada de Graciela Iturbide
Graciela Iturbide, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025, documentó y reinterpretó el espacio íntimo. Sus fotografías capturan ventanas, espacios clausurados y la distribución de objetos que remiten al dolor de Frida. “Es un dolor que muestra cómo la medicina fracasó con ella, desde operaciones que no resultan bien y cómo su cuerpo va perdiendo. Frida nació con columna bífida, después tuvo polio, ocurre el accidente (en el tranvía), el aborto… y la medicina no alcanza a ayudarla mucho”, explicó Rius Caso.
La exposición permite un doble registro: el valor documental de objetos reconocibles como corsés, demerol y prótesis, y la transfiguración artística de Iturbide mediante el montaje, manejo de luces y capacidad de subrayar el misterio.
Más que un baño: dos espacios y un archivo
Rius Caso aclaró que el baño incluía el de Frida y el de Diego, así como closets y cajoneras sellados hasta 2003. La muestra en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, en Coyoacán, se complementa con 40 imágenes de otros fotógrafos que retrataron a Frida, 20 libros y una instalación acústica que recupera la atmósfera sonora del baño.
La exposición busca desmitificar el baño como un espacio fetichizado y mostrar la realidad del sufrimiento de Frida, que se ha convertido en parte del mito. “Esta exposición intenta mostrar desde que llega Graciela cómo capta las ventanas y los espacios clausurados del baño, el baño abierto y la distribución que ella hizo de los objetos que encontró y que nos remiten a esa intimidad que resguardó Rivera”, concluyó Rius Caso.



