El escritor chileno José Ignacio Valenzuela ha lanzado su nuevo libro infantil "Mi casi casi mamá" (Alfaguara), una obra que aborda temas incómodos como el abandono materno, la enfermedad y la diversidad familiar desde el humor, la irreverencia y el gozo. El libro, ilustrado por el mexicano Patricio Betteo, es el tercer título de una serie que comenzó hace diez años con "Mi abuela la loca" y "Mi tío Pachunga".
Una historia de amor y superación
La trama de "Mi casi casi mamá" sigue a Clara, una niña que vive sola con su padre tras ser abandonada por su madre. Un día, su padre llega a casa con Luisa, una mujer excéntrica que desea convertirse en su "casi mamá". A través de su relación, Luisa logra ganarse el corazón de Clara, pasando de ser "casi mamá" a "casi casi mamá". Valenzuela describe a Luisa como un personaje casi mítico: una actriz que puede cambiar de apariencia, interpretar múltiples roles y que lleva turbantes de colores con soles, lunas y dragones. En contraste, Clara es una niña reflexiva y callada que evoluciona hacia la fortaleza y la valentía.
El humor como herramienta pedagógica
Valenzuela explica que "me encanta meterme entre las patas de los caballos. Creo que se debe tratar a los niños con respeto y asumir su inteligencia. Cuando les vas a hablar de un tema difícil, debes ponerte a su misma altura, mirarlo a los ojos y explicar lo necesario. Debemos abordar esas problemáticas y el humor es la mejor herramienta para hacerlo. Yo lo hago a través de personajes divertidos, excéntricos, sin que eso signifique que le estoy restando seriedad a los temas".
Reivindicación de las familias diversas
El autor, quien es gay y está casado con un hombre con quien tiene una hija, destaca que estas historias son una forma de reivindicar a las familias diversas. "Yo soy gay, estoy casado con un hombre y tengo una hija. Mi familia ha estado siempre cuestionada, ha estado a un paso de ser disuelta. Me costó la vida conseguir que mi familia fuera reconocida legalmente. Y en ella no pasa nada distinto que en la familia de mis papás", afirma. Añade que "me queda claro que el que cría es el que debe llevar el título de madre o padre; la sangre no hace mucho, más que compartir genes y ADN. Pero el que le baja la fiebre a medianoche, el que cocina para el niño o la niña, el que seca sus lágrimas, el que los lleva al colegio, es el que debe llevar ese título".
Estructura y mensaje de la serie
Valenzuela comenta que los tres libros de la serie poseen la misma estructura: "Un adulto excéntrico, llamativo, y una niña o niño que atraviesa por una situación difícil o complicada. Y en la relación que establece entre ambos se van cambiando la vida". Los títulos buscan "darles fortaleza a los niños, permitirles ser creativos, imaginar. Invitar a reflexionar a los padres que no deben ofrecerles todo, que deben enseñarles a escucharse a sí mismos, para que no se encapsulen en estímulos ajenos, celulares, pantallas. Esa es una buena manera de educar".
La magia de Luisa
El autor concluye que "la gran enseñanza de Luisa es que, al decir '¡Luces, cámara, acción!', el mundo real deja de existir y se acciona la fantasía. Le regala a Clara esa magia para que la niña pueda transformar la cotidianidad de su vida en algo extraordinario; y aprenda a lidiar con los problemas de la mejor manera". Valenzuela pretende "conformar un árbol genealógico excéntrico con más títulos. Hoy en día, las familias se arman y se desarman en función del bienestar de los seres humanos. Ya no existen sólo la familia de papás, niños y perrito. Pueden ser dos papás o dos mamás con un hijo o hija. Incluso dos hermanos solos son familia. La diversidad ahora es mayoría".



