El artista mexicano Gildo Medina presenta en la galería Maison Ten de Nueva York su serie 'Men’s Coded Poetry', una colección de retratos masculinos que exploran identidad, deseo y orgullo, combinados con expresiones de la comunidad LGBTQ+ en la era digital. La muestra, que comenzó a principios de junio, incluye el trabajo de diez artistas a lo largo de diez semanas, con Medina como uno de los protagonistas.
De la Academia de San Carlos a Nueva York
Gildo Medina recuerda que, a los 13 años, llegó tarde a una clase en la Academia de San Carlos de la Ciudad de México. Al abrir la puerta, se encontró con un hombre desnudo siendo dibujado por otros estudiantes. "Ver ese cuerpo en realidad de alguien con intención de posar, una parte muy clásica, con un velo tapando los genitales… y yo sentarme con mi papel… en el salón de dibujo, en silencio y ponerme a dibujar, sin saber de qué se trataba", relata en entrevista con Excélsior. Aquella experiencia lo maravilló por la perfección y belleza del cuerpo humano, similar a la que había estudiado en las culturas grecorromanas. "Aprendí a amar el cuerpo humano, me volví un experto en dibujar el cuerpo humano y, con el tiempo, empecé a ver que me identificaba más con el placer de dibujar y producir un dibujo masculino", explica desde su estudio en Nueva York.
Medina es pintor, diseñador de arte, diseñador de moda, director artístico y fotógrafo, y posee la visa estadounidense de talentos extraordinarios. Su trayectoria comenzó en la Academia de San Carlos, luego estudió diseño gráfico a los 17 años, y posteriormente vivió en Florencia, Italia, donde se empapó del arte clásico de Michelangelo y Rafael. "Es una ciudad que consagra y enaltece la belleza del cuerpo masculino en todas sus expresiones, sin tapujos, se pone ahí al desnudo penes, traseros, torsos, tal y como son, de una manera idealizada, viril y poderosa", añade el artista nacido en 1980.
La construcción de una conciencia colectiva
Su estancia en Florencia y otras ciudades europeas comenzó a forjar lo que define como su conciencia colectiva, sumado a su autoconocimiento como artista que documenta una realidad interna o externa de una época. Aunque pinta muy bien a las mujeres —creció con hermanas y la mayoría de sus mejores amigos son mujeres—, alguien le preguntó: "¿Dónde estás pintando desde el deseo?... de tu realidad". Es abiertamente homosexual desde los 17 años y ha vivido sin miedo a ser quien es, "por suerte", asevera. Así comenzó a crear un lenguaje, apoyado en la libertad que le dio Nueva York, donde reside desde hace cinco años como un hombre queer.
"Para mí, la palabra orgullo es la que más me llega a la mente, porque a veces vivimos con el estigma de ser juzgados a partir de lo que nosotros mostramos hacia los demás. Cuando empecé a vivir en Nueva York empecé a ver que la gente vive en libertad… con una cuestión muy clara de orgullo, de ésta es mi comunidad, soy parte de esta comunidad", afirma.
Men's Coded Poetry: códigos y orgullo
La serie 'Men’s Coded Poetry' surgió de la investigación de Medina sobre los códigos y formas de expresión de cierta rama de la comunidad LGBTQ+ en aplicaciones y redes sociales. Descubrió cómo los hombres se perciben, comunican y expresan con un lenguaje propio en plataformas de contacto. También asistió a grupos de dibujo académico con toques eróticos en Nueva York. "Empecé a tener esta serie de dibujos acumulados, estos retratos y figuras masculinas de cuando yo abría las aplicaciones, empezaba a ver que eran la misma capacidad de representación de cómo buscamos o nos representamos como hombres en la comunidad", explica.
La obra está compuesta con una visión vertical de pantalla de teléfono, presentando tres retratos en horizontal y tres o cinco hacia abajo, como en las redes sociales. Algunos retratos incluyen palabras como "masc" (masculino), "big" (grande), "Now" (ahora) o "Brooklyn" (área de Brooklyn), propias de cierto sector de la comunidad LGBTQ+. "Quise retratar esta comunidad con orgullo, con el respeto de cada quien como quiere verse, como quiere ser entendido, como solamente expresar algo como tal con su propia dignidad de lo que quiere definir sin ser juzgados… creamos esta comunidad en privado que va a tener nuestros lenguajes. Entonces, sí es una obra creada para la comunidad queer", señala.
El orgullo como libertad
Gildo Medina ha sido nómada desde los 17 años y, desde hace cinco, reside en Nueva York, donde no deja de trabajar e investigar. A principios de junio intervino dos balones pintados y cubiertos con hoja de oro que fueron expuestos en México para dos causas distintas en el marco del Mundial. "Te voy a contar de qué estoy orgulloso: estoy orgulloso de mi dibujo, de mis decisiones, de dónde vivo… el orgullo de mis decisiones que van con que puede haber errores, pero siempre el error me lleva a otra cosa. Creo que mi mayor orgullo es haber construido una vida y una carrera sin pedir permiso para ser quien soy", expresa.
"Como artista, me siento orgulloso de haber seguido mi propia voz durante más de tres décadas, explorando temas que me interesan genuinamente y manteniéndome fiel a mi sensibilidad. Y como ser humano, creo que el orgullo tiene que ver con la libertad. Con poder vivir de manera auténtica, sin pedir disculpas por quién eres, por lo que amas, por lo que deseas o por la forma en que decides expresarte. Para mí el verdadero orgullo no habla solamente de orientación sexual o identidad. Habla de humanidad. Habla de la libertad de ser uno mismo con honestidad, dignidad y respeto hacia los demás. Y ojalá que cada vez más personas puedan vivir desde ese lugar", concluye.



