Mariana Mallol encontró en la música un lenguaje universal para conectar con las infancias. Con más de 30 años de trayectoria, la pedagoga, compositora y cantautora argentina radicada en México ha dedicado su carrera a crear canciones y espacios para niñas y niños. En entrevista con Excélsior, reflexiona sobre el impacto de las pantallas, la importancia del juego y cómo la música le ha permitido construir un vínculo genuino con las nuevas generaciones.
El inicio de un camino musical
Mallol recuerda que su primer acercamiento al público infantil ocurrió a los 18 años, cuando comenzó a cantar en el Grupo Caracachumba en Argentina. Esa experiencia marcó el inicio de una vocación que luego consolidó en México, donde llegó en 1997. “Desde mi propia infancia la música fue un lenguaje cotidiano y, cuando crecí, entendí que era un público con el cual yo me podía comunicar e intercambiar experiencias”, comparte.
En su hogar, la música siempre estuvo presente gracias a sus padres, quienes fomentaron un ambiente lleno de instrumentos y canciones. “Era un lenguaje cotidiano que se compartía en casa. Había un montón de instrumentos, un montón de música. Yo tenía la libertad para ir y venir de ese lenguaje”, relata.
La conexión honesta con las infancias
Para Mallol, el verdadero reto no es cautivar al público infantil, sino presentarse con honestidad. “Muchas veces me dicen: 'El público infantil es el más difícil', y yo digo: 'Pues no, depende de cómo te pares frente a ellos'. Es la oportunidad de conectar sinceramente. Estás ahí; si no les parece o no les gusta, te van a soltar. Pero si sienten que estás ahí para ellos, van a conectar”, asegura.
Esa conexión se ha fortalecido a lo largo de los años. “Cuando llegué a México seguí caminando en esa dirección y cada vez fui encontrando que podía intercambiar con las infancias, que tenía algo para ofrecer y que ahí también encontraba un feedback muy bonito que valía la pena seguir explorando”, explica. Desde entonces, ha compuesto decenas de canciones y se ha presentado en escenarios de todo el país.
La composición: entre el juego y la experiencia real
La composición es una de las facetas que más disfruta, aunque reconoce que puede ser un desafío. “A la hora de componer, el estado desde el que abordo la composición tiene que ver con las experiencias reales de compartir con las infancias y termino soltando para que la canción aparezca”, detalla. Su repertorio incluye temas como Celeste, Limón Lunar, Tapa Tapita y Agüita de Limón con Chía, esta última compuesta por su hija, Catalina Cuevas. Además, adelanta que ya trabaja en nuevas canciones para su próximo álbum.
Pantallas y juego: el desafío actual
Mallol también reflexiona sobre el uso de pantallas en la infancia, un tema que considera fundamental en la actualidad. “Yo creo que ahorita que estamos tanto frente a las pantallas y los adultos soltamos a los niños frente a los dispositivos, es más importante que nunca dar tiempo para estar frente a frente, abrir el espacio del juego, estar presentes, compartir el repertorio y recordar que uno también puede jugar como adulto”, afirma.
Si bien reconoce que las pantallas son herramientas válidas y pueden apoyar en el ámbito escolar, subraya que nunca deben sustituir los momentos de convivencia y juego compartido. Por ello, destaca la importancia de festivales infantiles como Ronda Fest, que buscan fortalecer el vínculo entre niñas, niños y sus familias a través de la música y las experiencias en vivo.
Próximos eventos
Mariana Mallol se presentará el domingo 9 de agosto con un espectáculo que combinará canciones, historias y actividades para estimular la creatividad de las niñas y los niños. La función será a las 11:00 horas y tendrá un costo de 300 pesos. Los boletos pueden adquirirse a través de Boletia como parte de la primera edición de Ronda Fest.



