El joven cantante Milo J se unió a los tributos a la leyenda del rock argentino, el Indio Solari, al lucir un jersey con la leyenda Oktubre durante su concierto en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México. El show, realizado el sábado 6 de junio de 2026, reunió a 21 mil personas, en su mayoría menores de 25 años, que corearon cada tema con devoción.
Un repertorio cargado de clásicos latinoamericanos
La noche comenzó con un solo de Pescado Rabioso, la mítica banda de Luis Alberto Spinetta, que hizo vibrar a los asistentes. Luego, Milo J interpretó Jangadero con la voz de Mercedes Sosa, emblema del folclore argentino. Más tarde, sonaron Giros de Fito Páez y Luciérnagas, colaboración con Silvio Rodríguez, máximo representante de la trova cubana. El público cantó con emoción todos estos clásicos, demostrando la capacidad de Milo para conectar generaciones.
Música tradicional y murga uruguaya
A diferencia de otros traperos, Milo J se presentó con una orquesta completa: trompetas, trombones, tambores, congas, batería, guitarra acústica y eléctrica. Una murga uruguaya lo acompañó, todos vestidos de bufón, combinando bossa nova, tango y sonidos urbanos. El artista saltó por todo el escenario, mientras el público coreaba temas como Gil, Llora llora y La vida era más corta.
El clímax de la noche
Milo J cambió su atuendo por botas de casquillo, pantalón cargo y una playera con la leyenda Oktubre, en homenaje al disco icónico de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, cuyo líder, el Indio Solari, falleció el viernes anterior. Luego interpretó sus mayores éxitos: Rara vez y su Bzrp Music Sessions, que hicieron vibrar el concreto del Palacio.
Un fan tacleado por seguridad
Durante el cierre, un fan logró burlar la seguridad y subió al escenario, pero fue derribado por dos guardias que custodiaban a Milo J, derribando incluso a un camarógrafo. El show continuó sin contratiempos. Para finalizar, Milo se quitó la playera y se lanzó al público, siendo sostenido por la multitud mientras cantaba No hago trap. Todos quedaron satisfechos, conscientes de haber presenciado a una posible futura estrella mundial.



