Elizabeth "Betty" Bromage, una mujer de 97 años originaria de Cheltenham, Inglaterra, ha establecido un nuevo Récord Guinness como la persona de mayor edad en caminar sobre el ala de un avión en vuelo. Esta hazaña se llevó a cabo el martes 4 de agosto, marcando un hito significativo apenas un año después de que la británica sufriera un accidente cerebrovascular (derrame cerebral) que, según reportes, afectó temporalmente su capacidad para hablar.
Superación personal y validación del récord
Bromage no es desconocida por sus aventuras extremas. De acuerdo con información proporcionada por People, la mujer ha realizado vuelos sujetada al exterior de aeronaves en al menos seis ocasiones a lo largo de su vida. Su primera marca oficial fue reconocida por Guinness World Records cuando cumplió 93 años, convirtiéndose entonces en la mujer más longeva en practicar esta actividad conocida como "wing walking".
Para que la nueva tentativa fuera válida, las reglas del organismo certificador exigían que la participante permaneciera sujeta al ala durante un periodo mínimo de cinco minutos en el aire. Este tiempo cronometrado abarca tanto la fase de despegue como la de aterrizaje. Los videos difundidos en redes sociales muestran a Bromage utilizando gafas protectoras y vestimenta casual mientras mantiene su posición sobre la parte superior de la avioneta, la cual realizó maniobras aéreas específicas para validar la marca.
La propia Bromage señaló en declaraciones a medios locales que el aspecto más complejo de la experiencia no fue el vuelo en sí, sino el acto físico de subir hasta el ala debido a su estatura. A pesar de los riesgos inherentes a la actividad, mantuvo una actitud serena. "No, nunca me pongo nerviosa, no soy una persona nerviosa. Lo que tenga que ser, será", afirmó ante las cámaras antes de iniciar la maniobra.
Motivación solidaria y recuperación médica
Este intento de romper su propio récord tuvo un propósito que trasciende la obtención de un reconocimiento deportivo o de aventura. Bromage decidió utilizar la oportunidad para recaudar fondos destinados al Hospital General de Cheltenham, institución donde recibió tratamiento médico tras sufrir el derrame cerebral en agosto de 2025.
Según informó la BBC, citada por medios internacionales, la mujer explicó que este tipo de retos representan una forma esencial de mantenerse activa y disfrutar de la vida, especialmente considerando sus limitaciones actuales. "De lo contrario, me aburriría de la vida. No puedo conducir, no veo muy bien y me frustro un poco. Así que quiero hacer las cosas que sí puedo hacer", declaró Bromage. El accidente vascular cerebral dejó secuelas menores en su habla, pero no causó daños mayores que impidieran su recuperación física completa.
La decisión de repetir la hazaña a los 97 años demuestra una resiliencia notable. Al igual que en intentos anteriores realizados desde que tenía 87 años, Bromage utilizó esta actividad para demostrar que es posible seguir persiguiendo nuevas experiencias y contribuyendo a causas benéficas independientemente de la edad avanzada.
Proyección hacia el futuro
Tras completar exitosamente el vuelo y asegurar su lugar en los libros de historia, Betty Bromage no descartó la posibilidad de volver a desafiar los límites físicos. Incluso hizo comentarios humorísticos sobre sus planes futuros, sugiriendo que si permanece con buena salud dentro de unos años, podría intentar la hazaña nuevamente.
La centenera aventurera adelantó que deberá pensar en un reto especial para cuando cumpla 100 años, dejando claro que su espíritu explorador sigue intacto. Con esta nueva marca certificada, Bromage consolida su legado como una figura inspiradora que combina la audacia extrema con la solidaridad comunitaria, demostrando que la edad no es una barrera para lograr objetivos extraordinarios.



