El papa León XIV clausuró el pasado 6 de agosto el encuentro internacional GO! Franciscan Youth Meeting en Asís, Italia. Durante su visita, el pontífice celebró una misa sin precedentes históricos frente a la Porciúncula, la pequeña capilla medieval considerada el corazón espiritual del orden franciscano. Esta ceremonia reunió a más de 2,500 jóvenes procedentes de 20 países distintos, marcando un hito significativo en el año que conmemora los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís.
Un hecho litúrgico sin precedentes
La presencia del Romano Pontífice en la Porciúncula constituyó un evento extraordinario dentro de la historia reciente de la Iglesia. Según explicó fray Giulio Michelini, responsable de Comunicaciones de la Provincia Seráfica de Umbría y Cerdeña, no existen registros de que un Papa haya presidido una celebración eucarística en ese lugar específico durante los últimos siglos. La Basílica de Santa María de los Ángeles custodia esta capilla, cuyo acceso ha sido tradicionalmente restringido para ceremonias de tal magnitud papal directa.
La logística de la visita implicó la llegada del papa mediante helicóptero a las 8:30 horas al campo deportivo contiguo a la basílica. Allí fue recibido por los ministros generales de las tres órdenes franciscanas y por el obispo de Asís. Desde la plaza externa, los jóvenes manifestaron su ovación, creando un contraste simbólico con las antiguas biografías donde el "poverello" viajaba a Roma para buscar la aprobación del pontífice para su fraternidad naciente; en esta ocasión, la dinámica se invirtió al ser el Sumo Pontífice quien acudió a visitar la tierra de San Francisco.
Diálogo con la juventud global
Antes de la celebración litúrgica, León XIV mantuvo un intercambio directo con los asistentes, abordando inquietudes espirituales concretas. Karolina, proveniente de Zagreb, preguntó sobre la manera de ser testigo auténtico del Evangelio en una sociedad en rápida transformación. Giovanni, de Bolonia, expreso su temor a asumir compromisos definitivos, mientras que Luigi, un joven siciliano de 22 años, cuestionó cómo mantener el amor hacia una Iglesia percibida como marcada por contradicciones internas.
En respuesta, el papa instó a los jóvenes a actuar como "operadores de paz dentro de la sociedad" y advirtió contra la instrumentalización de la religión. Ante las heridas institucionales mencionadas, propuso recuperar el sentido de pertenencia y la fraternidad como pilares fundamentales. La fecha de la visita coincidió con la fiesta litúrgica de la Transfiguración del Señor, un día que la Iglesia celebra como símbolo de transformación radical, tema central en la vida de Francisco y relevante para la reflexión juvenil sobre conversión y juventud.
Homilía y compromiso misionero
A las 10:30 horas, León XIV presidió la Eucaristía. En su homilía, el pontífice lanzó un llamado a la acción colectiva: "¡Go! ¡Vayan! O mejor aún: ¡vamos! Let’s go! A los márgenes, donde la injusticia y la arrogancia de unos pocos niegan la dignidad y los sueños de muchos". Este mensaje enfatizó la salida hacia las periferias sociales como eje de la misión cristiana contemporánea.
La representación latinoamericana estuvo presente mediante banderas de Perú y Guatemala. Dayana Buonilo, peruana residente en Italia y egresada de la Universidad Católica de Chiclayo, portó la bandera de su país natal, mientras que Dulce María Aguilar Ovalle, guatemalteca, asistió en calidad de voluntaria. Además, los franciscanos obsequiaron al papa, reconocido como el primer Papa agustino de la historia, una reproducción de un fresco del siglo XVII que representa a San Francisco junto a San Agustín, simbolizando la unión de ambas tradiciones espirituales.
Al finalizar las cuatro horas de estancia en Asís, los jóvenes partieron hacia sus respectivos países portando una Carta Misionera. Este documento los comprometió a cultivar lo que se denominó "desobediencia creativa", abandonando la competencia interpersonal para edificar relaciones basadas estrictamente en la fraternidad. Tras este cierre, el helicóptero papal despegó de Asís, concluyendo la jornada conmemorativa de los ocho siglos desde el fallecimiento del copatrono de Italia.



