El nombre de Noelia Castillo ha sido tendencia en la última semana. La joven española que solicitó la eutanasia tras años de padecimiento ha reavivado el debate global sobre el derecho a una muerte digna. En México, la eutanasia no está permitida y se considera un delito.
La legislación mexicana tipifica la eutanasia como "muerte por piedad" en el artículo 312 del Código Penal, con penas de hasta 4 años de prisión para quien proporcione los medios para interrumpir la vida. Si la persona ejecuta directamente la muerte, la sanción es de 4 a 12 años de prisión.
Sin embargo, en la Ciudad de México se aprobó en 2008 la Ley de Voluntad Anticipada, que permite a enfermos terminales rechazar tratamientos que los mantengan con vida. Esta medida, adoptada en otras entidades, se considera una forma de eutanasia pasiva.
A nivel mundial, la eutanasia es legal en países como Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, España y algunos estados de Australia y Estados Unidos. En estas naciones, el procedimiento requiere evaluaciones médicas, aprobación de comités y la confirmación de que el paciente sufre sin posibilidad de mejora.



