Un total de 61 figuras de ajolotes gigantes, que adornaron el Centro Histórico de la Ciudad de México durante el Fan Fest del Mundial 2026, fueron abandonadas en las inmediaciones de la Plaza Tlaxcoaque desde la noche del domingo. Las coloridas piezas artísticas, instaladas sobre bases negras, permanecen a la intemperie sin ningún tipo de resguardo ni protección institucional.
Abandono frente al Templo de la Inmaculada Concepción
El lugar donde se colocaron los ajolotes se encuentra directamente frente a la fachada del Templo de la Inmaculada Concepción. Este espacio público es utilizado habitualmente durante las noches por organizaciones comunitarias y agrupaciones dedicadas a la danza mexica y ancestral, quienes emplean el suelo para preservar expresiones y tradiciones prehispánicas. La colocación improvisada de las esculturas ha generado afectaciones operativas en la plaza.
Falta de respuesta oficial
Hasta el corte informativo de este lunes, ninguna dependencia del Gobierno de la Ciudad de México ha emitido una postura oficial para aclarar qué autoridad se hará cargo del resguardo de las esculturas o cuál será su destino final en espacios museísticos o recreativos. Las piezas, caracterizadas por sus diseños coloridos, permanecen expuestas a las condiciones climáticas y sin vigilancia desde la noche del domingo.
“Es una lástima que después de haber sido parte de un evento tan importante como el Mundial, estas obras queden abandonadas”, comentó un vecino de la zona que prefirió no revelar su nombre. “La plaza es un lugar de encuentro para la comunidad y ahora está ocupada por estos ajolotes sin ningún cuidado”.
Impacto en la comunidad local
El abandono de las figuras ha afectado las actividades habituales de la plaza. Grupos de danza mexica y otras organizaciones comunitarias han visto interrumpidas sus sesiones nocturnas debido a la presencia de las esculturas. La falta de vigilancia también genera preocupación por posibles actos de vandalismo o deterioro de las piezas.
Hasta el momento, no se ha informado sobre un plan para reubicar las figuras en museos o espacios recreativos de la ciudad. El destino de estos ajolotes gigantes, que fueron un atractivo visual durante el Fan Fest, sigue siendo incierto.



