Clara Brugada inaugura baños inteligentes: promesa incumplida
Baños inteligentes de Brugada: promesa incumplida

Con bombo y platillos, acompañada de un aparatoso equipo de medios, Clara Brugada puso en marcha el 26 de mayo su primer baño público inteligente para la Ciudad de México, con tecnología para autolimpiarse en forma automática y a un costo de siete pesos por servicio. “Estamos inaugurando una ciudad que tiene baños públicos dignos para toda la población, y a un precio muy accesible”, dijo la funcionaria al dar el banderazo al primero de los 26 que —dijo— instalaría como parte de sus acciones para el Mundial. Como es costumbre en la 4T, la imagen de ese día quedó como testigo de otra inauguración a medias, y si bien prometió que habría más, no dijo cuándo. El único módulo que inauguró está hoy bajo llave y lleno de grafitis que cubren sus ajolotes; de los demás no se supo nada.

Operación y ubicaciones prometidas

Según la doñita del Ayuntamiento, estos sanitarios operarían de forma similar a los que hay en las ciudades de Europa: limpieza automática que sanitiza el módulo cada cinco usos, y se podría pagar con tarjetas bancarias o efectivo; el tiempo límite sería de nueve minutos por evento. Aseguró que los primeros módulos estarían en puntos estratégicos de alta afluencia y zonas turísticas, como Chapultepec; Metro Sevilla; la Ciudadela; Monumento a la Revolución y Jardín del Arte en Sullivan, por ejemplo.

Críticas a la iniciativa

No es que esté mal que haya baños públicos decentes, por supuesto, pero catalogarlos como una gran acción de gobierno para poner a la CDMX a la vanguardia de la modernidad con miras al Mundial fue un exceso. Desde hace años, en estaciones del Metro, terminales o en calles de la capital hay baños públicos tradicionales, que si bien no son un ejemplo de limpieza, dan el servicio a la población. Poner unos cuantos módulos inteligentes no soluciona nada y sí dispara el gasto; habría que ver si era prioridad. Porque mover a todo un equipo para grabar a Clara inaugurando un baño que hoy está bajo llave es otra acción de maquillaje que no necesitan los capitalinos.

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Impacto limitado para la población

Ese servicio estaría muy bien para el turismo; que no diga que es para los capitalinos, porque concediendo que algún día estén los 26 baños, no servirían ni para el arranque a una urbe donde a diario transitan millones de personas. Si la fila para las tortillas desespera a muchos, nadie quiere imaginar las colas que se harían para el baño. Y con un tiempo de nueve minutos por servicio, bastarían tres personas antes para que el cuarto tuviera que esperar media hora, y quién sabe si se aguantara. Lo de nueve minutos por persona refleja que quien puso las reglas no sabe que los mexicanos entran al baño a meditar, a dormir, a ver sus mensajes, a hablar con sus amores, a ver Instagram, etcétera. ¿Quién se atrevería a tocarle la puerta al usuario? ¿Irán por un policía para sacarlo, le cortarán la luz y el agua o de plano le echarán algún gas para hacerlo salir?

Conclusión

Amén de que puedan servir al turismo, inaugurar un baño como si se tratara de un hospital o una escuela habla de un gobierno que quiere maquillar los problemas de la ciudad con acciones cosméticas, caras e inútiles.

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