Ante el desuso, mal diseño y falta de mantenimiento, el espacio público que ocupa la ciclovía Gran Tenochtitlán comenzará a ser ocupado por trabajadoras sexuales, comerciantes y otros usuarios de la vía pública. Así lo consideró Arlen Palestina Pandal, de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez AC, quien indicó que en algunos puntos las trabajadoras sexuales están utilizando la infraestructura ciclista que se instaló en las calzadas San Antonio Abad y Tlalpan.
“Esos proyectos no van a durar tristemente. Tú has visto o se ha visto en los medios de comunicación cómo hacen el recorrido la ciclovía quienes realmente son ciclistas, es impasable en algunas zonas donde se inunda o donde las jardineras no tienen la adecuación que deberían de tener por ley”, declaró en conferencia de prensa.
Impacto económico mayor que la pandemia
Durante el XXIX Encuentro de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, activistas afirmaron que las obras para el Mundial de futbol, como la ciclovía, el Jardín Flotante Tlallipan, los senderos seguros y la rehabilitación de pasos a desnivel, provocaron que los ingresos de las trabajadoras sexuales disminuyeran 80 por ciento. Señalaron que fue un impacto mayor al de la pandemia de Covid-19, cuando sus ingresos se redujeron un 65 por ciento.
“Las jardineras se van a quedar en el olvido, se van a perder y la ciclovía va a dejar de tener funcionamiento. ¿De quién depende? De la gente que la usa, las trabajadoras sexuales van a ocupar ese carril porque lo han estado haciendo todas estas semanas. No se han ido”, agregó Pandal.
Cierres viales afectaron horarios laborales
Las activistas denunciaron que los cierres y reducciones viales por las obras no fueron coordinados con el gobierno de la Ciudad de México. “Fueron varios proyectos que se fueron a licitación y entonces los proyectos decidían los dueños de estas empresas a qué hora cerraban Calzada de Tlalpan. Esa información no se hegemonizó con el gobierno de la Ciudad de México. Entonces había partes en donde desde las ocho de la noche cerraban, cuando todavía no estaban empezando a trabajar. En otras áreas, como en Chabacano, empezaban los cierres desde las seis de la tarde”, explicó Pandal.
“Este proceso de precarización de cómo subían y bajaban estos números fue muy rápido, porque esto pasó demasiado rápido, pero hay compañeras que se fueron a la calle, que no pudieron pagar la renta”, lamentó.
Tres mil 600 trabajadoras sexuales en la zona
Dieron a conocer que en Calzada de Tlalpan y su continuación Calzada San Antonio Abad operan unas tres mil 600 trabajadoras sexuales, distribuidas en tres turnos: matutino, vespertino y nocturno. Lamentaron que solo unas 250 obtuvieron apoyos gubernamentales por las afectaciones de las obras mundialistas, por lo que seguirán luchando para que se incluya en los programas a todas y el gobierno capitalino les entregue las licencias de trabajadoras no asalariadas.



