El 26 de mayo de 1985, durante la final entre América y Pumas en el Estadio Olímpico Universitario, miles de aficionados quedaron atrapados en el acceso conocido como Túnel 29. La combinación de sobrecupo, boletos falsificados, empujones y un flujo descontrolado de personas provocó una estampida que dejó víctimas mortales y decenas de lesionados. Aquella tragedia transformó la organización de los espectáculos deportivos en México, endureciendo protocolos de Protección Civil y rediseñando accesos.
Celebraciones masivas del Mundial 2026: una nueva tragedia
La noche que México celebró su pase a los octavos de final del Mundial 2026 terminó escribiendo otra página dolorosa. Mientras miles de personas cantaban y ondeaban banderas en Paseo de la Reforma, cuatro familias comenzaron un duelo inesperado. Tres personas murieron por asfixia al quedar atrapadas entre la multitud y una más falleció tras sufrir una crisis epiléptica que derivó en un paro cardiorrespiratorio.
Las imágenes de aficionados abrazándose sobre el Ángel de la Independencia fueron reemplazadas por ambulancias, equipos de rescate y el acordonamiento de la zona. Lo que durante horas fue un símbolo de unidad nacional se convirtió en escenario de una tragedia evitable.
Asfixia por compresión: el peligro invisible
Los especialistas en seguridad de multitudes explican que muchas personas no mueren porque alguien las pise, sino porque la presión ejercida por cientos de cuerpos les impide expandir el pecho para respirar. Este fenómeno, conocido como asfixia por compresión, es responsable de algunas de las peores tragedias en conciertos, peregrinaciones y eventos deportivos. Lo más inquietante es que este tipo de accidentes suele desarrollarse en silencio: quien queda atrapado apenas puede levantar los brazos o pedir ayuda. En cuestión de minutos, la falta de oxígeno puede volverse fatal.
Lecciones del Túnel 29 y prevención actual
Las investigaciones determinarán si existieron fallas en la planeación del operativo de seguridad durante las celebraciones del Mundial. Sin embargo, la prevención no depende únicamente de los gobiernos. Los asistentes deben reconocer señales de alerta: evitar ingresar a zonas donde ya no es posible caminar con libertad, alejarse de túneles, rejas o cuellos de botella, no empujar para acercarse a un monumento o escenario, mantener siempre una vía de salida visible y retirarse cuando el movimiento de la multitud deja de depender de uno mismo.
México seguirá llenando plazas cuando su Selección gane, pero el triunfo sobre Ecuador deja una enseñanza imposible de ignorar: ningún gol, ningún campeonato y ninguna celebración justifican poner en riesgo la vida. La tragedia del Túnel 29 quedó registrada en la memoria del futbol mexicano como un recordatorio de lo que ocurre cuando una multitud pierde el control. La ocurrida durante los festejos por el Mundial demuestra que esa lección sigue vigente.



