México concluirá el ciclo escolar 2025-2026 sin una evaluación nacional comparable que permita conocer qué aprendieron los más de 23.3 millones de estudiantes de educación básica, advirtió la organización Educación con Rumbo, que alertó sobre el debilitamiento de los mecanismos de medición del sistema educativo.
A unas semanas de que finalicen las clases, la organización señaló que el país carece de instrumentos nacionales que permitan evaluar de manera homogénea los aprendizajes de los alumnos y dar seguimiento al desempeño del sistema educativo, lo que limita la toma de decisiones con base en evidencia.
Resultados de PISA 2022 reflejan bajos niveles de aprendizaje
La advertencia cobra relevancia en un contexto en el que, de acuerdo con los resultados de PISA 2022, solo el 34 por ciento de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel básico en matemáticas; el 53 por ciento lo logró en lectura y el 49 por ciento en ciencias, cifras inferiores a los promedios registrados por los países de la OCDE.
Educación con Rumbo sostuvo que la desaparición de evaluaciones nacionales como ENLACE, EXCALE y PLANEA, así como del organismo encargado de medir el desempeño educativo, primero el INEE y posteriormente Mejoredu, ha reducido la capacidad del país para conocer el estado real de los aprendizajes.
Falta de información en el SIGED agrava la situación
La organización recordó que el Sistema Educativo Nacional atiende a más de 34.3 millones de estudiantes, cuenta con más de 2.1 millones de docentes y opera en alrededor de 262 mil escuelas. A ello, añadió, se suma la falta de información pública y actualizada del Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), por lo que actualmente no existe información suficiente para conocer con precisión cuántos estudiantes ingresaron al ciclo escolar 2025-2026, cuántos permanecieron en las aulas y cómo evolucionó la matrícula durante el año.
Llamado a reforzar evaluaciones de fin de curso
En ese contexto, Educación con Rumbo hizo un llamado a las autoridades educativas para aprovechar el cierre del ciclo escolar y reforzar las evaluaciones de fin de curso, al considerar que estas permiten detectar áreas de oportunidad, facilitar la continuidad entre grados escolares y orientar políticas públicas dirigidas a mejorar la calidad educativa.
“Sin información confiable, el sistema educativo pierde la capacidad de corregir el rumbo y garantizar el derecho de niñas, niños y jóvenes a una educación de calidad”, señaló la organización.



