El imperio educativo de los Baillères: así nació el ITAM y su influencia
El imperio educativo de los Baillères: así nació el ITAM

El Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) cumplió ocho décadas formando profesionales, pero su origen fue modesto: una pequeña escuela de Economía en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Hoy es una de las universidades privadas más caras y prestigiosas del país, y por sus aulas han pasado presidentes, empresarios y funcionarios que marcaron la política económica mexicana. Detrás de su consolidación está la familia Baillères, que también encabeza Grupo BAL, uno de los conglomerados más importantes de México.

Los orígenes del ITAM

La historia comenzó el 29 de marzo de 1946, cuando la Asociación Mexicana de Cultura, encabezada por Raúl Baillères, fundó el entonces Instituto Tecnológico de México (ITM). Las clases iniciaron el 1 de julio de ese año en un inmueble en La Palma 518, en el Centro Histórico. Su primera oferta fue la licenciatura en Economía, decisión que respondía al objetivo original: formar profesionistas capaces de impulsar el desarrollo industrial y económico del país mediante una preparación técnica de alto nivel.

Cinco años después, la matrícula alcanzó los 500 estudiantes, lo que obligó a trasladar el campus a Serapio Rendón, en la colonia San Rafael. En 1958, inauguró sus primeras instalaciones propias en Marina Nacional, donde amplió su oferta con Contaduría y Administración. Actualmente, el ITAM tiene dos campus: Río Hondo, en la alcaldía Álvaro Obregón, y Santa Teresa, en Magdalena Contreras. En conjunto, albergan a alrededor de 4,500 estudiantes, de los cuales el 59% son hombres y el 41% son mujeres.

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El cambio a ITAM y la autonomía

Aunque hoy se llama Instituto Tecnológico Autónomo de México, originalmente era el Instituto Tecnológico de México (ITM). El cambio comenzó a gestarse en los años sesenta. El 19 de enero de 1963, mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, el gobierno federal otorgó al instituto el carácter de Escuela Libre Universitaria, con lo que obtuvo autonomía académica.

En 1969, la institución implementó un plan de transformación que reorganizó las carreras por departamentos académicos, estableció un tronco común y consolidó el nombre ITAM. Sin embargo, el reconocimiento oficial de esa denominación por parte de la Secretaría de Educación Pública llegó hasta 1985, durante la gestión de Jesús Reyes Heroles.

El respaldo de los Baillères

Tras el impulso inicial de Raúl Baillères, fue Alberto Baillères quien, en 1967, asumió la presidencia de la Asociación Mexicana de Cultura y de la Junta de Gobierno del instituto. Alberto, hijo de Don Raúl, cursó parte de su educación en el ITAM con la carrera de Economía. En una entrevista para la Universidad de Harvard, explicó que eligió esa licenciatura por su padre, lo que resultó un gran reto, ya que muchos maestros le exigían por ser el hijo del fundador y sus compañeros se burlaban de él. “En lugar de deprimirme, eso me dio impulso y me estimuló para sacar las mejores calificaciones que pudiera”, remarcó.

Actualmente, la presidencia de la Junta de Gobierno recae en Alejandro Baillères Gual, hijo del fallecido Alberto Baillères, quien también encabeza la asociación que patrocina al instituto.

¿Por qué el ITAM no se expande?

A diferencia de universidades como el Tecnológico de Monterrey, el ITAM no ha abierto campus en otros estados. La razón es una decisión de la familia Baillères. Alberto señaló que se le hicieron ofertas para llevar el modelo educativo a otras entidades, pero no ha sido una opción por el riesgo de perder la calidad educativa que ofrecen.

Sin fines de lucro

Aunque está asociado con una de las familias empresariales más importantes de México, el ITAM no les genera ganancias. De acuerdo con sus estatutos, es una institución privada, laica y sin fines de lucro, cuya misión es desarrollar actividades de docencia e investigación, así como formar profesionistas que contribuyan a construir una sociedad “más libre, más justa y más próspera”. Alberto Baillères señaló que los proyectos educativos de este tipo no generan utilidades económicas y requieren un respaldo financiero permanente para sostener su operación y mantener sus estándares académicos.

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Influencia y costos

Entre sus exalumnos destacan el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, el excandidato presidencial y exsecretario de Hacienda José Antonio Meade Kuribreña, así como el actual secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo. De acuerdo con su página oficial, las licenciaturas tienen una cuota única de inscripción de 22,050 pesos y la inversión total para cursar ocho semestres ronda entre 1.3 y 1.5 millones de pesos, según la carrera.