El Partido Verde Ecologista de México en el Congreso de la Ciudad de México, a través de su coordinador Jesús Sesma, ha lanzado un exhorto a la Secretaría de las Mujeres capitalina para que se autorice el ingreso de animales de compañía en los refugios destinados a mujeres víctimas de violencia. La medida busca sumar a la capital al movimiento internacional "Correa Púrpura", que promueve la adaptación de los centros de asistencia para que funcionen como espacios de resguardo integral, sin separar a las familias de sus animales.
El apego a las mascotas como barrera para huir
La iniciativa responde a una problemática documentada en la entidad: casi el 50 por ciento de las mujeres afectadas retrasa su decisión de abandonar el hogar por no dejar desprotegidas a sus mascotas. Esta cifra refleja la profunda conexión emocional que existe entre las víctimas y sus animales, así como el temor a que estos queden en manos de sus agresores.
Mascotas como herramienta de control
Además, hasta un 71 por ciento de las víctimas que conviven con animales de compañía reporta que sus agresores utilizan a las mascotas como una herramienta constante de amenaza y chantaje. Esta situación agrava la vulnerabilidad de las mujeres, quienes se ven atrapadas en un círculo de violencia donde el bienestar de sus animales se convierte en un factor decisivo para no buscar ayuda.
Refugios integrales: una solución necesaria
El legislador enfatizó que la propuesta busca eliminar los vacíos normativos que frenan la búsqueda de auxilio, integrando a la capital mexicana al movimiento internacional "Correa Púrpura". Esta corriente global promueve la adaptación de los centros de asistencia para que funcionen como espacios de resguardo integral sin separar a las familias de sus animales.
"Se pretende transformar estos espacios en verdaderos refugios integrales, donde las víctimas y sus animales puedan permanecer juntos, seguros y protegidos", afirmó Jesús Sesma.
Impacto en la recuperación de las víctimas
Con este exhorto, la bancada del Partido Verde busca garantizar un proceso de recuperación libre de violencia tanto para las mujeres como para sus mascotas. La medida no solo atiende una necesidad emocional, sino que también reconoce el papel fundamental que los animales de compañía juegan en el bienestar psicológico y emocional de las víctimas, facilitando su proceso de sanación y reintegración a una vida libre de violencia.



