Elección FIFA 2026: cómo funciona y quién puede desafiar a Infantino
Elección FIFA 2026: cómo funciona y quién puede desafiar

La elección presidencial de la FIFA, que parecía un trámite para Gianni Infantino, se ha convertido en una contienda abierta tras la crisis por el fallido intento de vender el 21 por ciento del negocio comercial del organismo. La UEFA retiró su confianza al dirigente suizo, y otros reportes indican que Infantino convocó una reunión de emergencia en Marruecos para contener el deterioro político. Ahora, la incógnita es si el sistema electoral permitirá un cambio de liderazgo por primera vez en más de una década.

Un proceso electoral que casi nunca cambia de dueño

La FIFA ha tenido únicamente nueve presidentes desde su fundación en 1904. Durante gran parte de su historia, el máximo cargo del futbol mundial ha permanecido en las mismas manos por largos periodos. João Havelange gobernó entre 1974 y 1998, y Sepp Blatter permaneció 17 años hasta que los escándalos de corrupción forzaron su salida en 2015.

En 2016, la FIFA aprobó reformas que limitan la presidencia a tres mandatos de cuatro años, es decir, un máximo de 12 años. Sin embargo, Infantino sostiene que su primer periodo, iniciado tras el Congreso Extraordinario de 2016, no debe contabilizarse porque solo completó el ciclo que dejó vacante Blatter. Esa interpretación le permitiría extender su permanencia hasta 2031.

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Requisitos para competir: más filtros de los que parecen

El reglamento establece requisitos relativamente sencillos sobre el papel, pero difíciles de cumplir en la práctica. Todo aspirante debe haber participado activamente en el futbol durante al menos dos de los últimos cinco años y superar una revisión de integridad realizada por el Comité de Gobernanza de la FIFA.

El verdadero filtro político aparece después: para registrar oficialmente una candidatura es indispensable obtener el respaldo formal de al menos cinco federaciones nacionales antes de la fecha límite, fijada para el próximo 18 de noviembre. Cada federación únicamente puede apoyar a un candidato, un detalle crucial ahora que varias asociaciones europeas han retirado públicamente su respaldo a Infantino. Si esos apoyos cambian de destinatario, podría surgir un rival con posibilidades reales.

Un voto, una federación: el peso igualitario

Uno de los principios que distinguen a la FIFA es que todas las asociaciones tienen exactamente el mismo peso electoral. Alemania, Brasil, Argentina o Inglaterra poseen un solo voto, igual que Aruba, Cabo Verde o San Marino. En total participan las 211 federaciones afiliadas.

Si únicamente existen dos candidatos, gana quien consiga mayoría simple, es decir, al menos 106 votos. Cuando hay más de dos aspirantes, la primera ronda exige una mayoría de dos terceras partes. Si nadie la obtiene, comienzan rondas sucesivas de eliminación hasta que uno alcance la mayoría necesaria. Así ocurrió en 2016, cuando Infantino derrotó al jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa únicamente después de una segunda ronda de votación, con 115 sufragios.

El papel de las confederaciones: alianzas que no garantizan nada

Aunque la elección es individual y secreta, el respaldo de las seis confederaciones continentales suele marcar el rumbo de la campaña. La UEFA reúne 55 votos; la Confederación Asiática suma 46; la Concacaf aporta 35; la Confederación Africana representa 54 asociaciones; Conmebol tiene 10; y Oceanía 11.

En teoría, una alianza entre varias confederaciones puede inclinar cualquier elección presidencial. En la práctica no siempre ocurre. En 2016, el jeque Salman contaba con el respaldo oficial de Asia y África, suficientes sobre el papel para superar los cien votos, pero terminó obteniendo apenas 88 porque la votación es secreta y las asociaciones no están obligadas a seguir la postura de sus dirigentes continentales. Ese precedente explica por qué ningún bloque puede garantizar el triunfo de un candidato.

Posibles rivales: Montagliani asoma como el primer desafío real

Hasta hace pocos días parecía que nadie desafiaría a Infantino. Ahora el panorama es distinto. Diversos reportes señalan que el presidente de la Concacaf, Victor Montagliani, analiza seriamente presentar una candidatura, lo que supondría el primer desafío real para Infantino desde que asumió la presidencia hace diez años.

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Montagliani conoce el funcionamiento interno de la FIFA, integra el Consejo del organismo y mantiene influencia dentro de Norteamérica, una región cuyo peso político aumentó con la organización del Mundial de 2026. Sin embargo, cualquier aspirante necesitará construir una coalición internacional mucho más amplia para superar los 106 votos necesarios.

¿Puede adelantarse la elección? Sí, hay mecanismos extraordinarios

Los estatutos contemplan mecanismos extraordinarios. Uno consiste en que la mayoría del Consejo de la FIFA solicite una reunión especial para analizar la situación del presidente. El otro requiere que una quinta parte de las 211 federaciones miembro solicite la celebración de un Congreso extraordinario. La UEFA, con sus 55 asociaciones afiliadas, posee por sí sola los votos suficientes para impulsar esa petición si consigue mantener una posición unificada. Ese escenario abriría la puerta incluso a una moción de censura antes de la elección ordinaria prevista para marzo de 2027 en Marruecos.

Mucho más que una elección: el futuro del futbol mundial

La próxima votación definirá quién dirigirá a la FIFA durante uno de los periodos más importantes de su historia reciente. El organismo administrará el Mundial de 2030, que se jugará en seis países y tres continentes para conmemorar el centenario de la Copa del Mundo, además de preparar el torneo de 2034.

Durante meses, la continuidad de Infantino parecía asegurada. Hoy, con una crisis política abierta, el respaldo de varias federaciones en revisión y la posibilidad de que aparezca un candidato competitivo, las reglas que durante años permanecieron como una formalidad vuelven a cobrar protagonismo.