En el quinto día del paro nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el doctor Marco Fernández, profesor investigador de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey y coordinador de Educación en México Evalúa, alertó sobre el grave impacto de las movilizaciones en el sistema educativo. El especialista destacó que millones de estudiantes se han visto afectados por la suspensión de clases.
Más de 1.5 millones de alumnos sin clases
Al ser cuestionado sobre la cantidad de estudiantes perjudicados, Fernández señaló la falta de transparencia de las autoridades federales y estimó que la cifra supera el millón y medio. “Yo calculo que debe ser más de millón y medio, porque simplemente en Oaxaca prácticamente todas las escuelas preescolares, primarias y secundarias no tienen clases”, afirmó en entrevista con Pascal Beltrán del Río.
El investigador lamentó que la Secretaría de Educación Pública (SEP) no haya reportado de manera oficial las cifras exactas de planteles cerrados en estados como Michoacán, Chiapas, Guerrero, Zacatecas, Yucatán y la Ciudad de México. Según Fernández, este silencio gubernamental refleja una preocupante falta de interés hacia el derecho a aprender de los estudiantes.
Riesgos para la calidad educativa
Fernández también profundizó en los riesgos institucionales derivados de las concesiones otorgadas por el gobierno para frenar las protestas, en particular la desaparición de la Unidad para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), encargada de evaluar a los docentes para su promoción. El especialista advirtió que ceder ante la exigencia de regresar a las antiguas comisiones mixtas dominadas por el sindicato afectará severamente la excelencia escolar.
“Si las promociones van a volver a ser con base en el conecte sindical y no en el mérito en el aula, vamos a tener un problema serio de calidad educativa”, puntualizó.
Estrategia de la CNTE: 40 años de presión
El experto concluyó que la estrategia de la CNTE sigue un camino de 40 años basado en usar las calles y la violencia para obtener rentas económicas del gobierno en turno. Advirtió que resolver el conflicto bajo la vieja dinámica de otorgar recursos extraordinarios “solo es comprar una paz temporal”, ya que eventualmente los contingentes regresarán a exigir más prerrogativas, manteniendo en el olvido la discusión sobre la mejora educativa.



