Gobierno analiza impacto de redes sociales en atención escolar
SEP evalúa efecto de pantallas en concentración de alumnos

La Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Presidencia de la República han iniciado un análisis formal sobre los efectos que las plataformas digitales y las redes sociales tienen en la capacidad de atención de niñas, niños y adolescentes. Durante la conferencia matutina del 10 de agosto de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, presentaron información técnica y estrategias preliminares para abordar este fenómeno educativo.

Estrategia ante el uso tecnológico en aulas

Claudia Sheinbaum anunció que el gobierno continuará con las discusiones vigentes sobre el manejo de celulares y tecnologías dentro de los planteles educativos. La estrategia se estructurará en dos fases: primero, se determinarán las medidas específicas respecto al uso de dispositivos móviles en las aulas; posteriormente, se analizarán fenómenos más complejos como el "scrolling" o desplazamiento infinito de contenidos, evaluando sus posibles consecuencias a largo plazo en el desarrollo cognitivo de los estudiantes.

Mario Delgado aportó datos concretos para contextualizar la magnitud del problema en México, basándose en estadísticas internacionales. Señaló que, según registros de Estados Unidos, los menores reciben un promedio de 237 notificaciones por día. De este total, el 23 por ciento de las alertas ocurren durante las horas de clase, lo que equivale a recibir una interrupción cada cuatro minutos. Este nivel de fragmentación atenta directamente contra la capacidad de estudio.

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El titular de la SEP también citó estudios de la UNESCO que indican que, tras recibir una notificación digital, puede tomar hasta 20 minutos recuperar el nivel de concentración necesario. Para la enseñanza efectiva, subrayó Delgado, es fundamental mantener la atención continua para leer, conversar y formular preguntas, procesos que se ven severamente interrumpidos por la lógica de las aplicaciones.

Cambio en los patrones de aprendizaje

Yareni Analí Domínguez Delgado, pedagoga e investigadora educativa, advirtió que la inmediatez digital está transformando radicalmente la forma en que se aprende. Explicó que existe un desplazamiento de la atención profunda hacia una "hiper atención focalizada", donde el pensamiento salta rápidamente entre múltiples estímulos sin profundizar. Este cambio dificulta el desarrollo del pensamiento crítico.

La especialista destacó que el desafío no radica únicamente en la posesión de dispositivos, sino en cómo la lógica algorítmica de las plataformas modifica los ritmos naturales de aprendizaje. Esto reduce la tolerancia a la frustración y obstaculiza los procesos reflexivos necesarios para la comprensión académica. Ante esta situación, propuso que la escuela debe dejar de competir con la velocidad de las pantallas y, por el contrario, recuperar espacios dedicados a la pausa, la presencia humana y el vínculo interpersonal.

Domínguez Delgado también enfatizó la necesidad de fortalecer la competencia mediática crítica. El objetivo es dotar a los estudiantes de herramientas para evaluar información, identificar sesgos y desinformación, permitiéndoles tomar decisiones con mayor autonomía. Reiteró que la meta no es simplemente apagar las pantallas, sino restablecer los espacios de diálogo y presencia humana en el entorno escolar.

Impacto observable en el aula

Sandra Ortega Rivero, maestra de educación primaria con casi tres décadas de servicio, confirmó estos efectos desde su experiencia directa en el salón de clases. Reportó que el uso excesivo de dispositivos digitales genera cansancio físico, menor capacidad de concentración, frustración ante tareas complejas y un bajo desempeño académico generalizado.

Ortega contrastó la situación actual con el periodo previo a la pandemia, cuando el aprendizaje estaba más vinculado a la investigación con libros de texto, la participación activa y la convivencia física. Observó que muchos alumnos llegan a la escuela agotados y muestran poca tolerancia si una actividad no capta su interés inmediata. Además, señaló un debilitamiento notable en la comunicación familiar, ejemplificándolo con un caso donde padres e hijos no pudieron responder preguntas básicas sobre sus gustos mutuos durante una dinámica escolar.

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No obstante, la docente aclaró que las pantallas no son inherentemente negativas. Pueden funcionar como herramientas educativas valiosas cuando cuentan con un propósito pedagógico claro, supervisión adecuada y acompañamiento docente. Planteó que la responsabilidad frente al uso de la tecnología es compartida entre la escuela, los docentes y las familias, requiriendo mayor formación para el magisterio y acuerdos institucionales adaptados a cada comunidad.

Para Sandra Ortega, la estrategia central para mitigar estos cambios consiste en priorizar el acompañamiento, la presencia constante, el diálogo abierto y el tiempo compartido con los estudiantes. La escuela debe continuar siendo el espacio donde las niñas y los niños tengan tiempo para mirar a otros, conversar y aprender sin la presión de la inmediatez digital, asegurando así un desarrollo integral y equilibrado.