Una multitud exige respuestas por la muerte de Dafne
Con el corazón roto, pero con la fuerza de cientos de voces, Alejandra Quintos, madre de Dafne Zapata Quintos, encabezó una multitudinaria marcha en El Mante para exigir justicia por la muerte de su hija de 13 años. La menor falleció el 16 de julio en la academia militarizada privada Doentiz, en Ciudad Madero, Tamaulipas, en circunstancias que aún no han sido esclarecidas.
La cita fue este miércoles en la entrada del municipio cerca de las 18:00 horas. Una marea humana portando cartulinas y la fotografía de Dafne se congregó para arropar a la madre. El grito unánime de “¡No estás sola, no estás sola!” y “Si una madre llora, lloramos todas” retumbó como un abrazo colectivo mientras la columna de personas, a la que se sumaron ciudadanos de municipios vecinos, iniciaba su camino hacia la plaza principal.
La abuela pide protesta pacífica en honor a Dafne
En medio de la exigencia de respuestas, Juana Laura Martínez, abuela de la menor, alzó la voz para pedir una protesta pacífica, revelando un detalle que desnuda la esencia de la niña: “No vandalicen ni rayemos nada. Dafne era una niña muy tranquila; a ella no le hubiera gustado la violencia”.
Horas antes de la caminata, con la angustia desbordada, la madre de Dafne dirigió un mensaje desgarrador a la presidenta Claudia Sheinbaum, implorando su intervención ante la parálisis de las autoridades locales. “Le hablo como mujer y como madre, le suplico agarre a los culpables. Mire los días que han pasado para mí, es una pesadilla. Se lo imploro, no sé a qué instancia ir; aquí no hacen nada. Lo dejo en manos de usted, por favor”, clamó.
Súplica de una madre a la presidenta
En un intento por hacer tangible su dolor ante el poder federal, Alejandra Quintos añadió una súplica que busca despertar la empatía desde el más profundo temor maternal: “Entienda el dolor de una madre, señora presidenta. Usted es mamá, imagínese que la llaman en la noche para decirle que su hija está muerta”.
Dafne falleció a las 23:00 horas del 16 de julio dentro de la academia militarizada Doentiz, a donde había ingresado para asistir a un curso de verano. Desde ese momento, la familia inició un calvario marcado por la falta de claridad, la sospecha y una pregunta que esta marcha grabó en las calles de El Mante: ¿dónde está la justicia?



