Dos helicópteros que participaban en la extinción de incendios chocaron en la mañana de este domingo 2 de agosto de 2026 en la zona de Psatha, al oeste de Atenas. La colisión ocurrió en plena jornada de combate contra múltiples focos activos, con vientos que han puesto en jaque a los servicios de emergencia. Los bomberos helenos confirmaron el siniestro y pusieron en marcha de inmediato un operativo para localizar a las tripulaciones y prestarles ayuda.
"Se ha movilizado inmediatamente a equipos de búsqueda y rescate para localizar y prestar asistencia a las tripulaciones", señalaron los bomberos tras conocer el accidente.
El diario griego Proto Tema informó que la tripulación de una de las aeronaves se encuentra en buen estado de salud, mientras que existe "preocupación" por la del otro aparato. La búsqueda de esta segunda tripulación continuaba sin confirmación sobre su paradero, en medio de un ambiente de incertidumbre que mantiene en vilo a las autoridades.
Helicópteros Bell y el riesgo de las misiones aéreas
De acuerdo con el mismo medio, los dos helicópteros involucrados son modelos Bell empleados específicamente para apagar fuegos. Ambos habían despegado de la base del aeropuerto militar de Elefsina, desde donde se coordinan parte de las operaciones aéreas contra los incendios que asolan distintas regiones helenas.
El accidente pone de relieve el peligro extremo que corren los pilotos. Las fuertes rachas de viento, que han llegado a alcanzar los 100 kilómetros por hora, dificultan las maniobras de descarga de agua y en algunos momentos han forzado la suspensión temporal de todos los vuelos por turbulencia y falta de condiciones seguras.
Una semana de fuego imparable: más de 16,000 hectáreas arrasadas
Grecia atraviesa una temporada de incendios particularmente agresiva en plena época estival, cuando la afluencia de turistas amplifica el riesgo en las zonas costeras. En apenas una semana, las llamas han devorado más de 16,000 hectáreas de bosques y tierras agrícolas, según fuentes oficiales. A ello se suman las altas temperaturas, la sequía prolongada y un viento incansable que convierte cualquier foco en un peligro mayúsculo.
El primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, describió la coyuntura como "extremadamente difícil" y calificó de "extremas" las condiciones meteorológicas. En un mensaje difundido en Facebook, el mandatario advirtió: "Cuando los vientos soplan con tal fuerza, ni siquiera las decenas de aeronaves de las que disponemos pueden operar con seguridad". Asimismo, subrayó que "hay momentos en que la naturaleza y la intensidad de los fenómenos meteorológicos superan cualquier planificación humana y cualquier capacidad operativa".
Porto Germeno, el epicentro de la devastación
Uno de los frentes más alarmantes es el que rodea a Porto Germeno, una localidad situada a unos 70 kilómetros al noroeste de Atenas, a la orilla del golfo de Corinto. Este destino veraniego, frecuentado por los habitantes de la capital griega que poseen casas de descanso, ha visto cómo el fuego destruía decenas de inmuebles y obligaba a evacuar varias aldeas desde el viernes.
Minas Tsotdanis, un agricultor que vive en una aldea contigua, relató a la agencia AFP: "El fuego era demasiado violento y el viento soplaba con una fuerza increíble. No había nada que hacer, salvo mirar el incendio. Mi casa quedó completamente destruida". Su testimonio refleja la impotencia de los residentes ante un desastre que se expande sin control.
El meteorólogo Théodore Giannaros, investigador del Observatorio Nacional especializado en incendios, estima que el fuego en Porto Germeno podría haber afectado a más de 10,000 hectáreas, casi el doble de la cifra calculada en un primer momento. "Lamentablemente, es muy probable (si no casi seguro) que este incendio sea clasificado como un mega-incendio", escribió Giannaros en su cuenta de Facebook, una etiqueta que evidencia la magnitud del desastre.
Bomberos al límite, nuevos focos y víctimas mortales
La emergencia se ha extendido a lo largo y ancho del territorio griego. En la noche del sábado se declaró un nuevo incendio en la isla jónica de Cefalonia, mientras que los frentes de Creta y Paros han consumido unas 6,000 hectáreas adicionales, de acuerdo con el portal meteorológico meteo.gr.
El ministro de Protección Civil, Evangelos Tournas, reconoció que los equipos de emergencia están "llevados al límite". Explicó que la intensidad del viento ha generado "condiciones extremadamente difíciles que dieron lugar a muchos casos en los que los aviones o bien no pueden recoger agua o no pueden realizar descargas debido a turbulencias extremas". Esas circunstancias han reducido la eficacia de la respuesta aérea en un momento crítico.
El saldo trágico de la semana incluye la muerte de tres bomberos en cumplimiento de su deber: dos en Creta y uno en el Peloponeso. Sus fallecimientos han conmocionado al país y son un recordatorio del sacrificio que realizan miles de efectivos en primera línea frente a las llamas.
Mientras las cuadrillas terrestres intentan contener los fuegos, la prioridad sigue siendo localizar a la tripulación del segundo helicóptero desaparecido tras el choque. La operación de rescate se mantiene activa en la zona de Psatha, aunque las mismas condiciones que dificultan las labores aéreas también complican el rastreo terrestre y marítimo. Las autoridades no han dado un parte definitivo, pero la esperanza es encontrar con vida a los ocupantes.



