La carrera Ultra Trail, realizada el pasado fin de semana en Guanajuato, ha dejado un daño ambiental que ahora es investigado por el municipio. La alcaldesa Samantha Smith informó que la Dirección de Medio Ambiente analiza si los organizadores fueron responsables de la tala de garambullos en el camino que sube al Cerro del Perdón, y de ser así, deberán remediar el daño.
El hecho ocurrió en la parte superior de la Mina de la Garrapata, donde activistas denunciaron que los corredores machetearon decenas de ejemplares de hasta 500 años de antigüedad. Aunque el garambullo no está incluido en la NOM-059-SEMARNAT-2010, la destrucción generó indignación en la Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
La investigación municipal y las denuncias
La alcaldesa detalló que el permiso entregado a los organizadores de la carrera solo amparaba la mancha urbana, no las zonas de montaña. “Se comenzó a revisar el tema y se presentarán las denuncias correspondientes ante la PROFEPA y la PAOT, por ser las instancias competentes. El permiso otorgado a los organizadores correspondió únicamente a la mancha urbana, que es competencia del municipio, y vamos a colaborar con todo lo que sea necesario”, declaró.
Los grupos ambientalistas Yaotzin Fuego y Territorio A.C. y la Brigada de Fuego “Los Chuines” calificaron los hechos como ecocidio y exigieron sanciones. En un comunicado, denunciaron: “Su miserable carrera de The North Face este fin de semana en Guanajuato llegó a nuestro cerro escalando árboles de garambullo para hacerle más cómodo y confortable el paso a quien tenía que pasar, desde un aparato de intervención con la óptica de mercantilizar todo lo que esté al alcance y, con esto, dañar una de las especies endémicas de la zona, que cada año se ven menos. Gracias por su individualizada decisión”.
Voces académicas contra la destrucción
La investigadora de la Universidad de Guanajuato, Michelle Farfán, lamentó que los organizadores destruyeran los árboles a machetazos. “Los destrozaron a puro machete. Tumbaron todos los garambullos según que para limpiar el camino”, dijo. Farfán precisó que algunos ejemplares superaban los cinco metros de altura y llevaban siglos creciendo. “Claramente este tipo de destrucción es producto de ese deporte de montaña y claramente no está respetando la flora nativa. Son especies muy longevas que deben ser respetadas”, enfatizó.
La académica también recordó que el garambullo, cuyo nombre científico es Myrtillocactus geometrizans, es una cactácea endémica del Altiplano Mexicano y un símbolo de Guanajuato. Su fruto, parecido a un arándano y conocido como “uva del desierto”, se emplea desde hace casi dos décadas en la producción de nieves artesanales. En condiciones óptimas, esta planta puede alcanzar hasta siete metros de altura, lo que la convierte en una de las cactáceas más imponentes de la región. Para los habitantes, la pérdida de estos árboles no es solo ecológica, sino también cultural, ya que han sido parte del paisaje de las montañas locales y sus frutos han alimentado a generaciones.
Los daños en una carrera de 48 kilómetros
La Ultra Guanajuato contempló un recorrido de 48 kilómetros por la Sierra de Guanajuato. Para delimitar el sendero, los organizadores instalaron cuerdas y, según los denunciantes, cercenaron la vegetación sin miramientos. Los activistas subrayaron que esta especie daba frutos que los capitalinos recolectaban cada año, y que ahora esa fuente desaparece.
A pesar de que la NOM-059 no protege al garambullo, los vecinos consideran que su valor ecológico y cultural hace necesario aplicar sanciones. La alcaldesa afirmó que el ayuntamiento colaborará plenamente con las autoridades federales para determinar responsabilidades. El malestar ha trascendido las redes sociales, y diversas voces han pedido al gobierno municipal que publique el dictamen sobre el permiso de la carrera, así como las acciones concretas que tomarán contra los organizadores.
Convocatoria para replantar los restos
Como medida simbólica, los ambientalistas llamaron a la población a participar en una jornada de rescate el próximo domingo 2 de agosto a las 8:00 horas en la Mina de la Garrapata. La intención es recolectar los troncos derribados e intentar replantarlos, pese a que los árboles tardan décadas en alcanzar su máximo tamaño. Los organizadores de la convocatoria invitaron a llevar herramientas para remover la tierra y dar una segunda oportunidad a los ejemplares caídos.
La presión social ha llevado al municipio a comprometerse a investigar a fondo. Mientras tanto, la comunidad exige que los responsables de la tala, identificados como organizadores de la prueba deportiva, asuman las consecuencias y restauren el ecosistema dañado. La colaboración entre la alcaldía, la PROFEPA y la PAOT será clave para evitar que este tipo de prácticas se repitan en las montañas que rodean a la capital guanajuatense.



