La Alcaldía de Coyoacán ha finalizado la remodelación integral del centro histórico, una intervención que ha transformado el Jardín Hidalgo en un importante corredor ecológico. La renovación incorporó especies florales nativas y endémicas originarias de Los Pedregales, convirtiendo el espacio entre el Palacio de Cortés y la parroquia de San Juan Bautista en un jardín diseñado específicamente para favorecer la biodiversidad local.
Estrategia de restauración biocultural
El proyecto buscó generar vida natural mediante la reintroducción de vegetación botánica propia de la región. Según explicó el alcalde Giovani Gutiérrez Aguilar, la decisión de intervenir el espacio obedeció a la necesidad de proteger a los insectos polinizadores, considerados parte fundamental del patrimonio biocultural de la zona. Esta iniciativa no solo busca embellecer el paisaje, sino también erradicar plagas de roedores y fauna nociva que afectaban anteriormente a los habitantes del sector.
La rehabilitación tiene como objetivos claros mejorar la imagen urbana, procurar la protección de la naturaleza, evitar la presencia de comercio informal y restringir el acceso de mascotas a las áreas ajardinadas. Con estas medidas, el espacio se ha convertido en un entorno multicolor y seguro, devolviendo la biodiversidad original a la demarcación y posicionando al Jardín Hidalgo como un refugio clave para la conservación ambiental en la Ciudad de México.
Incorporación de Lamiacias y atracción de fauna
Las direcciones generales de Obras y Servicios Urbanos reportaron la introducción específica de vegetación perteneciente a la familia de las Lamiacias. Entre las especies destacadas se encuentran ejemplares de Salvias, Lantanas y Agastaches Mexicanas. Estas plantas se caracterizan por poseer hojas aromáticas y exhiben una alta capacidad para la atracción de polinizadores, compartiendo su familia botánica con hierbas comunes como la menta, la albahaca y el romero.
Como resultado directo de esta siembra, el jardín ha logrado una transformación radical en su entorno ecológico. Diariamente, miles de especímenes acuden desde primeras horas del día para alimentarse del néctar de las nuevas flores. La llegada constante incluye abejas, abejorros, colibríes, mariposas y ardillas, consolidando el sitio como un hábitat activo y diverso.
Impacto en el entorno urbano
Vecinos y visitantes del centro histórico han confirmado el cambio significativo en la calidad del espacio público. La presencia constante de fauna beneficiosa contrasta con la situación anterior, marcada por la presencia de fauna nociva. Las autoridades locales remarcan que este proyecto consolida un modelo de gestión urbana que integra la recuperación ecológica con la revitalización del patrimonio histórico, asegurando que el Jardín Hidalgo cumpla su función tanto como lugar de esparcimiento como santuario de especies nativas.



