El mercado del autocuidado va en aumento cada año, pero aún persisten dudas sobre qué significa realmente y cómo practicarlo sin caer en la automedicación. En el Día Internacional del Autocuidado, que se conmemora cada 24 de julio (24/7), especialistas insisten en que decisiones cotidianas como beber agua, desayunar y dormir lo suficiente pueden mejorar la salud individual y, al acumularse entre millones de personas, reducir la presión sobre los servicios sanitarios.
¿Qué es el autocuidado según la OMS?
La Organización Mundial de la Salud define el autocuidado como la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, conservar el bienestar y afrontar padecimientos, con o sin el apoyo de un profesional sanitario. Esto significa que el autocuidado no sustituye la consulta médica, sino que la complementa: incluye tanto los hábitos saludables como la capacidad de identificar síntomas, buscar información confiable, seguir correctamente un tratamiento y reconocer las señales que requieren atención profesional.
Juan Thompson, director general de la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR), explicó en entrevista con Excélsior que un componente fundamental es la alfabetización en salud, es decir, las habilidades que permiten distinguir información correcta de contenidos falsos, navegar por el sistema de salud y tomar decisiones informadas. También implica conocer los límites de lo que una persona puede resolver por sí misma. "Más del 80% de las personas que hicieron parte del estudio consideran al autocuidado y a la actitud de cuidar de sí mismos muy importante. Sin embargo, todavía tenemos la mitad, más o menos, que no se siente 100% con la confianza necesaria para tomar decisiones sobre su salud", señaló Thompson.
Autocuidado vs. automedicación: diferencias clave
No son lo mismo. Aunque algunos medicamentos de venta libre pueden formar parte del autocuidado cuando se utilizan para atender síntomas leves y conforme a sus indicaciones, esto no significa que cualquier tratamiento pueda tomarse sin supervisión. Thompson diferencia el uso responsable de productos de libre venta de la autoprescripción, que ocurre cuando una persona consume medicamentos que requieren receta sin haber recibido una indicación profesional.
Ante una molestia menor, el autocuidado puede consistir en descansar, hidratarse, revisar las instrucciones de un medicamento autorizado o pedir orientación al personal de una farmacia. Pero si los síntomas persisten, empeoran, aparecen con frecuencia o incluyen señales de alarma, la decisión responsable es acudir al médico. También debe evitarse el uso de antibióticos sin prescripción, ya que su consumo incorrecto favorece la resistencia antimicrobiana.
Víctor Mundo, director médico de la división Consumer Health de Bayer, añadió que algunos medicamentos de venta libre (OTC) pueden utilizarse para atender síntomas leves y pasajeros, siempre que se respeten la dosis, el tiempo de uso y las indicaciones incluidas en el empaque. Estos productos han sido autorizados para adquirirse sin receta porque cuentan con evidencia de seguridad y eficacia para las molestias, dosis y periodos señalados. "La automedicación responsable es cuando utilizo precisamente estos medicamentos que traen estas indicaciones en el empaque y respeto la dosis", explicó el especialista.
De acuerdo con Mundo, están destinados a síntomas leves o autolimitados y no deberían convertirse en una solución permanente. "Hacer medicina no es quitar síntomas, es determinar cuál es la causa que está ocasionando ese dolor. Si es algo que se está presentando constantemente, no me la voy a pasar tomando un medicamento", señaló. El especialista también indicó que gobiernos, profesionales sanitarios, empresas y medios de comunicación deben colaborar para brindar información confiable y enseñar a la población a reconocer cuándo puede atender una molestia menor y cuándo necesita acudir a consulta. "El autocuidado no reemplaza al sistema de salud ni reemplaza al médico, pero ayuda a complementar y empoderar a las personas para que actúen oportunamente", agregó.
El autocuidado como herramienta de prevención
El autocuidado no significa que las personas sean responsables por sí solas de evitar cualquier enfermedad. Las condiciones laborales, el ingreso, el acceso a alimentos, la disponibilidad de servicios médicos y la información sanitaria también influyen en la posibilidad de cuidarse. Por ello, especialistas plantean que el autocuidado debe acompañarse de políticas públicas, educación en salud y acceso a fuentes confiables.
En América Latina, una mayor adopción de estas prácticas podría generar beneficios económicos por unos 7 mil 200 millones de dólares al año y liberar hasta 122 millones de horas de atención profesional para destinarlas a pacientes con necesidades más complejas. "El autocuidado empieza mucho antes de una consulta médica. Empieza con decisiones cotidianas, acceso a información confiable y hábitos sostenidos en el tiempo", señaló Gustavo Ledesma, director de Asuntos Corporativos para Latinoamérica de Kenvue.
En México, ese reconocimiento podría incorporarse directamente a la Ley General de Salud. De acuerdo con el director general de ILAR, la propuesta ya fue aprobada en la Cámara de Diputados y recibió un dictamen favorable en la Comisión de Salud del Senado. El siguiente paso sería que se discuta y vote en el pleno para después enviarla al Ejecutivo. Su aprobación permitiría contar con una base legal para desarrollar campañas, programas educativos y estrategias institucionales de autocuidado. De manera paralela, se creó el Observatorio para la Implementación del Autocuidado, en el que participan el Poder Legislativo, las secretarías de Salud y Economía, la Cofepris, representantes del sector privado y especialistas. Uno de sus objetivos es revisar la regulación de los productos de autocuidado y diseñar procesos basados en el nivel de riesgo, de modo que se facilite su acceso sin dejar de garantizar su seguridad y eficacia.
"Reconociendo el autocuidado desde la Ley General de Salud, tenemos un alcance mucho mayor. Eso nos permite alinear todos los mensajes que se dan sobre el tema y garantizar que la persona comience a entender cómo poder tomar mejores decisiones sobre su salud", señaló Juan Thompson.
Crecimiento del mercado de autocuidado en México
El autocuidado no solo ha ganado presencia en las conversaciones sobre prevención, sino que también se refleja en el comportamiento de los consumidores. De acuerdo con Luis Soares, director general de Opella en México, el mercado de medicamentos sin prescripción, vitaminas, minerales y suplementos ha crecido alrededor de 6% durante los últimos años. "El mercado de medicamentos sin prescripción, vitaminas, minerales y suplementos viene creciendo 6% aproximadamente en los últimos años", explicó.
El directivo señaló que los consumidores tienen cada vez mayor acceso a contenidos relacionados con la salud, pero advirtió que las empresas también tienen la responsabilidad de proporcionar información sustentada en evidencia. Este crecimiento se mantiene incluso en periodos de desaceleración económica, debido al interés de las personas por tener una participación más activa en el manejo de su salud. Sin embargo, contar con más productos y más información no significa necesariamente que las decisiones sean más seguras. "Es muy importante que los consumidores, ya sea a través del médico o directamente en el punto de venta, estén informados para promover el autocuidado y poder tener el control de su salud en sus manos", indicó el representante de Opella.
Cinco hábitos para practicar el autocuidado
Comenzar el día con un desayuno equilibrado. Después del ayuno nocturno, el desayuno puede aportar energía y nutrientes para iniciar las actividades diarias. Una opción equilibrada puede combinar fruta, cereales integrales, semillas y alguna fuente de proteína, como huevo, leguminosas o yogur. Lo importante es construir una alternativa que pueda mantenerse en el tiempo y se adapte a las necesidades, horarios y condiciones de salud de cada persona.
Mantenerse hidratado. Beber agua durante el día ayuda a regular la temperatura corporal, transportar nutrientes y mantener el funcionamiento normal del organismo. La cantidad necesaria cambia según la edad, la actividad física, el clima, la alimentación y el estado de salud. Una estrategia sencilla consiste en tener agua disponible, beberla con las comidas y aumentar el consumo durante el ejercicio o en días calurosos.
Buscar equilibrio en la alimentación. Incluir frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas y fuentes adecuadas de proteína contribuye a una dieta más variada. El estudio Impacto del bienestar físico y emocional en el consumo masivo, de Kantar, señala que 95% de los hogares mexicanos busca consumir más alimentos preparados en casa que productos procesados, al considerar la alimentación como una vía para cuidar la salud.
Escuchar al cuerpo al realizar actividad física. Caminar, utilizar las escaleras, bailar, nadar o practicar algún deporte son formas de mantenerse activo. El autocuidado incluye reconocer el cansancio, descansar cuando sea necesario, hidratarse y consumir alimentos que favorezcan la recuperación. El dolor intenso, el mareo, la falta de aire fuera de lo habitual, el desmayo o las molestias en el pecho no deben asumirse como una consecuencia normal del ejercicio.
Hacer espacio para el descanso. Dormir, realizar pausas y alejarse por momentos de las pantallas también forman parte del cuidado de la salud. El descanso permite la recuperación física y favorece procesos relacionados con la memoria, el estado de ánimo y la concentración. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 del Inegi, 57.3% de las mujeres y 50.4% de los hombres declaró dedicar tiempo al descanso, la oración o la meditación. "Lo importante no es hacerlo perfecto, sino convertirlo en parte de la rutina", afirmó Fernanda Bores, nutrióloga de Danone México.



