Los pasajeros del crucero MV Hondius, afectados por un brote de hantavirus, iniciaron su regreso a más de 20 países mediante vuelos gubernamentales y militares tras atracar en Tenerife, Islas Canarias. El desembarco se ejecutó bajo estrictos protocolos sanitarios, con el uso de trajes herméticos, mascarillas y respiradores, además de procesos de desinfección antes de abordar las aeronaves.
Hasta la fecha, tres personas han fallecido desde el inicio del brote y cinco viajeros que ya habían desembarcado dieron positivo al virus. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que ninguna de las más de 140 personas restantes a bordo mostraba síntomas previos al operativo. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el riesgo de transmisión masiva es bajo y advirtió contra el pánico, aclarando que la situación no presenta similitudes con la pandemia anterior.
Diversos gobiernos han implementado medidas de contención diferenciadas. En Reino Unido y Francia, los ciudadanos serán hospitalizados durante 72 horas seguidas de seis semanas de autoaislamiento. Países Bajos recibió un vuelo con 26 pasajeros de diversas nacionalidades, cuyos ciudadanos holandeses fueron trasladados en transporte médico a sus hogares para cumplir cuarentena. En Estados Unidos, los nacionales serán derivados a una instalación especializada en la Universidad de Nebraska para evaluar su exposición.
El hantavirus suele transmitirse por la inhalación de residuos de roedores y no se propaga fácilmente entre humanos, aunque la variante andina vinculada a este incidente puede hacerlo en casos excepcionales, con períodos de incubación de una a ocho semanas. Durante la evacuación se registraron nuevos positivos, incluyendo un estadounidense asintomático y un francés con síntomas a bordo del avión hacia París. Mientras tanto, la tripulación y el cuerpo de una pasajera fallecida permanecerán en el buque, que navegará hacia Rotterdam para su desinfección completa.



