Estudio revela que genética explica relación entre IMC de padres e hijos
Genética explica relación IMC padres e hijos: estudio

Un estudio con más de 85 mil niños en Noruega sugiere que la relación entre el índice de masa corporal (IMC) de padres e hijos podría explicarse principalmente por factores genéticos, según un análisis de la Cohorte de Madres, Padres e Hijos de Noruega. La investigación, publicada recientemente, analizó si el IMC de los padres durante el periodo cercano al embarazo se relacionaba con el peso al nacer, el IMC de los hijos hasta los 8 años y comportamientos alimentarios infantiles.

¿Qué encontró el estudio sobre el IMC de padres e hijos?

Los investigadores compararon la relación entre el IMC materno antes del embarazo y el IMC paterno durante el embarazo con indicadores de los hijos. Se incluyeron hasta 85 mil 866 niños en modelos de regresión y hasta 50 mil 999 en modelos de ecuaciones estructurales. El IMC materno mostró una relación más fuerte con el peso al nacer que el paterno, sugiriendo un posible papel del ambiente intrauterino en esa etapa temprana. Sin embargo, esa diferencia se redujo al analizar el IMC infantil después del nacimiento: a partir de los 6 meses y hasta los 8 años, la asociación se explicó en gran medida por la herencia genética. A los 8 años, los factores genéticos explicaban el 79% de la covarianza con el IMC materno y el 94% con el IMC paterno.

Genética no significa destino

Los autores advierten que la genética no implica inevitabilidad. El estudio se realizó en niños noruegos nacidos entre 1999 y 2009, por lo que los resultados podrían no aplicarse a otras poblaciones. Reconocen limitaciones como reclutamiento selectivo y pérdida de participantes. La investigación cuestiona la idea de que reducir el IMC de los padres por sí solo causaría una reducción en el IMC infantil, señalando que no hay un efecto causal fuerte y directo del peso parental sobre la adiposidad infantil.

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Conducta alimentaria también tiene base genética

El estudio evaluó comportamientos alimentarios a los 8 años mediante el Cuestionario de Comportamiento Alimentario Infantil. Un mayor IMC parental se asoció con conductas relacionadas con obesidad, pero el análisis sugiere que estas asociaciones también podrían estar influidas por factores heredados, no solo por el entorno familiar. Esto indica que el apetito y las tendencias alimentarias tienen un componente biológico.

Implicaciones para las familias

La investigación no descarta la importancia de la alimentación, actividad física o entorno, sino que matiza el debate: el peso infantil no se debe a una sola causa ni a decisiones parentales exclusivamente. Puede reducir el estigma al mostrar que la obesidad infantil es un problema complejo, no una falla individual o familiar. El estudio concluye que las asociaciones entre IMC de padres e hijos se deben principalmente a factores genéticos, pero las estrategias de prevención deben considerar biología, ambiente y condiciones sociales.

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