Un hombre de 29 años acudió al oftalmólogo Julio César Moreno Nava cuando ya era demasiado tarde: tenía glaucoma, antecedentes familiares de la enfermedad y una pérdida visual irreversible en un ojo, mientras que el otro presentaba una agudeza visual de 20/200. Según relató el especialista, el paciente esperó meses antes de buscar atención médica, confiando en que el problema desaparecería por sí solo.
El caso: esperar a que los síntomas desaparezcan
Moreno Nava, citado por Excélsior, explicó que el joven sabía que tenía antecedentes familiares de glaucoma, pero aun así demoró la consulta. Cuando finalmente llegó, uno de sus ojos prácticamente había perdido la capacidad de ver y el otro comenzaba a deteriorarse. El diagnóstico confirmó glaucoma, una enfermedad que daña el nervio óptico y puede provocar una pérdida de visión que no siempre es recuperable.
La frase que resumió la espera del paciente fue: “Creí que se me iba a quitar”. Para Moreno Nava, esta idea refleja uno de los mayores problemas frente al glaucoma: confiar en que la alteración visual desaparecerá sin tratamiento. El médico le dijo al paciente: “Te esperaste meses en venir”.
El glaucoma no es solo un problema de mayores
El caso sirve como advertencia de que el glaucoma no afecta exclusivamente a personas mayores. Tener familiares que lo hayan padecido debe ser un motivo para prestar mayor atención y acudir a revisiones periódicas, incluso si la persona ve bien y no presenta molestias. Moreno Nava insistió en que los antecedentes familiares deben comunicarse al especialista para considerar ese factor dentro de la vigilancia ocular.
La prevención no consiste únicamente en reaccionar cuando algo falla. Una revisión oftalmológica permite detectar alteraciones que la persona no puede percibir por sí misma, utilizando herramientas más completas que una simple prueba de agudeza visual. Ver relativamente bien no significa que todo esté en orden, ya que el glaucoma puede avanzar mientras la persona realiza sus actividades cotidianas, como trabajar, manejar o usar una computadora.
La importancia de no esperar a perder la vista
El mensaje de Moreno Nava busca modificar la costumbre de esperar a que el cuerpo dé una señal fuerte para tomar en serio un problema. En el caso de los ojos, esto es especialmente peligroso porque algunas enfermedades se desarrollan sin síntomas evidentes en sus primeras etapas. Las revisiones periódicas permiten detectar problemas antes de que la persona llegue al consultorio preguntando por qué ya no ve como antes.
El especialista planteó: “¿Qué tal que fuera algo importante y te esperaste seis meses en venir?”. La respuesta es que, si se trata de una enfermedad que puede causar daño irreversible, seis meses pueden significar mucho. La prevención comienza mucho antes de perder la visión: conociendo los antecedentes familiares, prestando atención a cualquier cambio y acudiendo al especialista sin esperar a que el problema sea evidente.
La historia del joven de 29 años quedó en la memoria de Moreno Nava porque detrás del diagnóstico hay algo más que una cifra en una prueba visual: está la posibilidad de que la persona hubiera conservado una mayor parte de su visión si hubiera llegado antes. El glaucoma puede avanzar en silencio, pero la prevención no tiene por qué hacerlo. La recomendación final es clara: consultar a un médico sin esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.



