Infidelidad: ¿una forma de violencia? Neurocientífico responde
Infidelidad: ¿una forma de violencia? Neurocientífico responde

Durante una entrevista en el podcast de Marco Antonio Regil, el doctor Eduardo Calixto, experto en neurociencia, abordó la pregunta: ¿puede la infidelidad considerarse una forma de violencia? Su respuesta fue afirmativa, basándose en investigaciones que muestran el profundo impacto emocional y psicológico de esta conducta.

Tipos de infidelidad

La infidelidad se define como la ruptura de un acuerdo de exclusividad dentro de una relación de pareja, y puede manifestarse de diversas formas. Según Calixto, existen tres tipos principales: sexual, emocional y digital. La infidelidad sexual implica contacto íntimo con otra persona; la emocional, un vínculo afectivo profundo; y la digital, relaciones virtuales que rompen los acuerdos de pareja.

El especialista destacó que no hay una única definición, ya que cada pareja establece sus propios límites. Sin embargo, en todas las culturas la infidelidad es una de las principales causas de ruptura. De hecho, en un estudio que abarcó 610 culturas distintas, se encontró que es la razón más común para terminar una relación.

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Impacto en la salud mental

Calixto explicó que la infidelidad es la segunda causa por la que una persona busca ayuda profesional, solo superada por la ansiedad. Además, señaló que durante las primeras 24 horas después de descubrir una infidelidad, esta puede convertirse en la principal causa de muerte en personas que sufren depresión mayor. Asimismo, aproximadamente el 6 % de los casos involucra al agresor, lo que indica que ambas partes pueden estar en riesgo.

"La infidelidad tiene una ola tan grande que, a veces, no termina de irse y acaba involucrándonos a lo largo de la vida si no tenemos la capacidad y el entendimiento para superarla", afirmó el doctor Calixto durante la entrevista.

¿Violencia o traición?

Ante la pregunta directa de Marco Antonio Regil sobre si la infidelidad puede considerarse violencia, el neurocientífico respondió que sí. "Es una conducta violenta que también se aprende", explicó, añadiendo que muchas veces no somos conscientes del impacto que genera en la otra persona.

Calixto señaló que, aunque existe una base biológica en el comportamiento infiel, no se debe minimizar el daño psicológico que provoca. "Convivir con otra persona hace muy difícil cumplir todas las expectativas dentro de una relación. Siempre existirán compromisos y conflictos, y si estos no se saben manejar, pueden derivar en problemas mayores", agregó.

Diferencias de género y otros factores

Según diversas investigaciones citadas por el especialista, los niveles de infidelidad actualmente son similares entre hombres y mujeres, aunque antes era más común en hombres. Sin embargo, Calixto señaló que la infidelidad femenina suele ser "más inteligente" que la masculina, ya que biológicamente las mujeres tienden a sentirse atraídas por características genéticas diferentes. "Ellas nos escogen", comentó.

Además, indicó que las personas religiosas suelen ser más fieles, mientras que a mayor nivel educativo e ingresos, la incidencia de infidelidad aumenta. Estos hallazgos, basados en estudios neurocientíficos, revelan que el comportamiento infiel es complejo y multifactorial.

En conclusión, el doctor Eduardo Calixto enfatizó que reconocer la infidelidad como una forma de violencia es el primer paso para fomentar relaciones más sanas. Buscar apoyo profesional es fundamental para superar sus consecuencias y construir vínculos basados en la confianza y el respeto mutuo.

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