Científicos reactivan neuronas en cerebros de ratón tras criopreservación
Científicos reactivan neuronas en cerebros de ratón tras criopreservación

Un equipo de científicos en Alemania logró restaurar funciones neuronales en cerebros de ratón después de someterlos a congelación profunda, un avance que podría transformar la preservación de tejidos cerebrales y abrir la puerta a futuras técnicas de criopreservación en mamíferos. El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y destacado por Nature, sugiere aplicaciones potenciales en la protección de cerebros durante enfermedades graves y en bancos de órganos.

El principal desafío para la reanimación tras congelación ha sido el daño por cristales de hielo, que pueden alterar la estructura del tejido cerebral. Para evitarlo, el equipo empleó vitrificación, un proceso que enfría líquidos rápidamente para impedir la formación de cristales, estabilizando las moléculas en un estado similar al vidrio. Las muestras cerebrales se trataron con soluciones crioprotectoras y se enfriaron con nitrógeno líquido a –196 °C, almacenándose hasta siete días a –150 °C.

Tras la descongelación, los análisis mostraron membranas neuronales y sinápticas intactas, mitocondrias funcionales y respuestas eléctricas casi normales a estímulos. En el hipocampo, región clave para la memoria, se observó potenciación a largo plazo, un proceso asociado al aprendizaje. Sin embargo, las pruebas se limitaron a unas horas debido a la degradación natural del tejido ex vivo.

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El grupo también vitrificó cerebros completos de ratón a –140 °C por hasta ocho días, ajustando el protocolo para reducir contracción y toxicidad. Tras descongelar, las rutas neuronales relacionadas con la memoria aún podían potenciarse, aunque el éxito fue bajo. No fue posible determinar si los recuerdos originales sobrevivieron, ya que las pruebas se realizaron en extractos de tejido.

Los investigadores ya extienden el método a tejido cerebral humano, con resultados preliminares positivos en cortes de corteza, y exploran su uso en órganos completos como el corazón. No obstante, expertos como Mrityunjay Kothari, de la Universidad de New Hampshire, advierten sobre desafíos en la transferencia de calor y esfuerzos termo-mecánicos en estructuras mayores. Alexander German, autor principal, señala que se necesitarán mejores soluciones vitrificantes y tecnologías avanzadas para aplicar estos principios a órganos humanos completos.

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