El cirujano oftalmólogo Julio César Moreno Nava explica que el uso prolongado de pantallas reduce el parpadeo y favorece el ojo seco, un problema que en México afecta a más de 40 por ciento de la población. La regla 20-20-20, que consiste en apartar la mirada cada 20 minutos hacia un punto a seis metros durante 20 segundos, puede ayudar a disminuir la fatiga visual.
¿Por qué las pantallas provocan ojo seco?
Moreno Nava señala que, en una conversación cara a cara, las personas parpadean entre 12 y 15 veces por minuto. Frente a una pantalla, esa frecuencia puede caer hasta cuatro o seis veces por minuto, sobre todo cuando la actividad exige concentración. El ojo necesita mantenerse lubricado, y cada parpadeo distribuye una película de humedad que protege la superficie ocular. “No parpadeamos lo suficiente”, explica el especialista.
La falta de parpadeo puede provocar ardor, ojos rojos, comezón, sensación de cuerpo extraño o visión borrosa. Además, el aire acondicionado puede empeorar la resequedad, especialmente cuando se combina con muchas horas frente a la pantalla.
La regla 20-20-20: descanso visual cada 20 minutos
La regla 20-20-20 consiste en que, después de aproximadamente 20 minutos frente a una pantalla, se debe apartar la mirada durante 20 segundos y observar algo que esté a unos 20 pies (alrededor de seis metros) de distancia. Moreno Nava recomienda aplicarla como una pausa periódica: una o dos veces por hora, levantar la mirada, cambiar de distancia y permitir que los ojos descansen. No se trata de usar un cronómetro ni de interrumpir cada actividad exactamente cada 20 minutos.
Al mirar de lejos, el mecanismo de enfoque se relaja. El especialista compara ese esfuerzo con sostener una pequeña pesa durante mucho tiempo: puede hacerse, pero mantenerla constantemente termina provocando fatiga. Además, la pausa favorece el parpadeo y, con ello, la lubricación ocular.
Lágrimas artificiales y otros cuidados
Cuando la resequedad ya está presente, Moreno Nava señala que se pueden usar lubricantes o lágrimas artificiales, preferentemente libres de conservadores si se usan con frecuencia. Advierte que no se debe automedicar con gotas para quitar el enrojecimiento, ya que no son lo mismo que las lágrimas artificiales. También menciona que si alguien despierta habitualmente con los ojos secos, conviene revisar si los párpados cierran completamente durante la noche o si existe una resequedad importante que persista al dormir.
Niños: pantallas y miopía
En los niños, el uso de pantallas se relaciona con la progresión de la miopía. Moreno Nava señala que, a diferencia de los adultos, en los menores sí deben existir restricciones claras de horas de pantalla y fomentar el tiempo al aire libre, ya que esto ayuda a reducir la progresión de la miopía. Además, recomienda revisiones oftalmológicas periódicas, porque algunas alteraciones visuales pueden avanzar sin síntomas evidentes. La detección temprana permite intervenir antes y, en algunos casos, existen tratamientos para disminuir la progresión de la miopía.
El especialista comparte que su hermana desarrolló una miopía elevada que no fue detectada de inmediato porque sus padres, ambos médicos, no tenían antecedentes directos de miopía. Finalmente, en la escuela notaron que veía borroso y descubrieron la magnitud de su graduación. Moreno Nava considera que una detección más temprana pudo haber permitido intervenir antes.
La recomendación final del oftalmólogo es aplicar la regla 20-20-20 como un hábito cotidiano: cada 20 minutos, apartar la mirada 20 segundos hacia un punto a unos seis metros. De esta manera, se reduce la fatiga visual y se favorece la lubricación ocular, sin necesidad de abandonar las pantallas por completo.



