La Fiscalía ha solicitado penas de entre 9 y 15 años de prisión para un imán de la Mezquita Blanca de Melilla y otros diez acusados, a quienes se les imputa la captación de jóvenes, incluidos menores, para convertirlos en 'soldados de Alá' y cometer atentados yihadistas, incitándolos incluso al martirio.
Inicio del juicio en la Audiencia Nacional
Este martes, la Audiencia Nacional ha dado inicio al juicio contra estos once individuos, detenidos en octubre de 2022 durante una operación antiterrorista. La Policía Nacional desarticuló entonces una estructura que operaba en los alrededores de la mezquita de Assalam, también conocida como Mezquita Blanca, en la ciudad autónoma de Melilla.
Penas solicitadas
El Ministerio Público pide las citadas penas por integración en organización terrorista. De forma alternativa, si el tribunal no considera probado ese delito, solicita entre 4 y 5 años de cárcel por adoctrinamiento para incitar a la incorporación al yihadismo. Al inicio de la vista, todos los acusados negaron los cargos, y sus abogados pidieron la absolución.
Estructura y líder del grupo
Según el escrito de acusación fiscal, los acusados conformaron una organización bajo el ideario yihadista, dedicada a la captación, radicalización y adoctrinamiento. El líder era el imán de la mezquita, Amin H.A., para quien se piden 11 años de prisión. El grupo elaboraba vídeos para difundirlos en redes sociales y organizaba reuniones con jóvenes y menores en parques de Melilla, así como en una zona apartada dentro de la mezquita.
Testimonios y pruebas
El agente instructor de las diligencias policiales testificó que en esos encuentros se entregaban micrófonos a niños y jóvenes, quienes cantaban 'somos soldados de Alá y a la yihad vamos a ir', según consta en uno de los vídeos intervenidos. La investigación comenzó tras la declaración de un testigo protegido, quien en Navidad de 2020 alertó sobre un grupo dispuesto a realizar una acción terrorista inminente.
El agente destacó que los investigados transmitían mensajes radicales y de odio a los menores, como que 'a los judíos hay que matarlos', y ensalzaban 'la fortaleza de los muyahidines que no tienen miedo porque todo lo que sufren da igual, ya que les espera el paraíso'.
El segundo acusado
En el escalón directivo del grupo se sitúa Rachid A.A., para quien la fiscal pide la pena más alta: 15 años de prisión. Este individuo ya fue condenado en otra causa por enviar combatientes yihadistas a Malí. Se le consideró 'una amenaza para la seguridad' por su posible radicalización y su capacidad para instigar a jóvenes y menores. Durante el registro de su domicilio se incautaron un machete de grandes dimensiones, cuchillos y abundante material de adoctrinamiento yihadista.



