Chimalistac: el barrio colonial del sur de CDMX que conserva su esencia histórica
Chimalistac: barrio colonial al sur de CDMX

Chimalistac, uno de los barrios más antiguos de la Ciudad de México, se distingue por su ambiente tranquilo, calles empedradas, puentes de piedra y casonas coloniales que han sobrevivido al crecimiento urbano. Ubicado a pocos minutos del centro de Coyoacán, este lugar ofrece un ritmo de vida distinto al del resto de la capital.

Características que hacen único a Chimalistac

A diferencia de otras zonas de la ciudad, Chimalistac conserva gran parte de su aspecto tradicional. Aquí todavía es posible caminar por calles empedradas rodeadas de jardines y construcciones antiguas. Entre sus rincones más emblemáticos destacan los antiguos puentes de piedra que cruzaban el Río Magdalena, el único río vivo que aún nace en la Ciudad de México. Aunque ese tramo actualmente permanece entubado, los puentes siguen siendo uno de los símbolos del barrio.

También vale la pena visitar la Capilla de San Sebastián Mártir, la Ermita del Secreto y varios inmuebles catalogados como monumentos históricos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Muy cerca se encuentran el Parque de La Bombilla y el Parque Tagle, dos espacios frecuentados por vecinos y visitantes.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Origen e historia del barrio

El nombre Chimalistac proviene del náhuatl y suele traducirse como “Lugar del Escudo Blanco”. Mucho antes de la llegada de los españoles, esta zona formaba parte del antiguo señorío de Coyoacán y era un importante punto de comunicación con otros poblados del Valle de México. Después de la Conquista, las tierras quedaron bajo el gobierno de Juan de Guzmán Ixtolinque, quien años más tarde las donó a los Carmelitas Descalzos.

Los religiosos aprovecharon el agua del Río Magdalena para convertir el lugar en una enorme huerta que abastecía al Convento del Carmen, ubicado en el actual San Ángel. Con el paso de los siglos, especialmente tras las Leyes de Reforma, esos terrenos comenzaron a transformarse en una zona residencial. Varias familias construyeron aquí casas de descanso que todavía forman parte del paisaje de Chimalistac.

Inspiración artística y leyendas

La tranquilidad de Chimalistac ha servido de inspiración para distintas expresiones artísticas. El pintor José María Velasco encontró en este barrio algunos de los paisajes que después plasmó en sus obras. Años más tarde, el escritor Federico Gamboa eligió estas calles como escenario de la novela Santa, una de las obras más conocidas de la literatura mexicana.

Además de su historia cultural, la zona también es conocida por las leyendas que han pasado de generación en generación. Una de las más populares está relacionada con el Monumento a Álvaro Obregón, ubicado en el cercano Parque de La Bombilla. Durante muchos años, el recinto albergó el brazo que el expresidente perdió durante la Revolución Mexicana y que era conservado dentro de un recipiente especial. Con el tiempo surgió la creencia de que, si alguien lanzaba una moneda frente al monumento, el brazo saldría para tomarla. Aunque la pieza original ya no se exhibe, la historia sigue siendo una de las más conocidas entre quienes visitan la zona.

Valor patrimonial y recomendación

Por su combinación de historia, arquitectura y tradiciones, el Gobierno de la Ciudad de México reconoció a Chimalistac como patrimonio cultural, mientras que varias de sus construcciones cuentan con protección del INAH. Ya sea para conocer un sitio con siglos de historia, descubrir escenarios ligados a la literatura mexicana o simplemente recorrer uno de los barrios más pintorescos de la ciudad, Chimalistac sigue siendo una de las mejores opciones para quienes buscan explorar una cara diferente de la Ciudad de México.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar