Tres incidentes racistas empañan el Mundial 2026
La FIFA enfrenta una nueva crisis de racismo durante el Mundial 2026, con tres casos reportados que exponen la persistente violencia y xenofobia en el fútbol. Según datos de la UNESCO, el 66% de los partidos de la Copa del Mundo desde 2006 que registraron insultos racistas o discriminatorios no fueron ganados por los equipos que los protagonizaron.
Antecedentes: promesas incumplidas desde Brasil 2014
En Brasil 2014, la FIFA y el gobierno brasileño prometieron que sería el "Mundial contra el racismo", con la entonces presidenta Dilma Rousseff invitando a líderes religiosos a manifestarse contra la discriminación. Sin embargo, la situación no ha mejorado.
Caso 1: Mbappé y la senadora paraguaya
El tenso cruce entre Kylian Mbappé y la senadora paraguaya Celeste Amarilla escaló a una investigación por parte de fiscales franceses por insulto público agravado e incitación al odio. Amarilla llamó a Mbappé "camerunés colonizado" y dijo que "en lugar de leche de su madre, chupó cocos". Los comentarios generaron repudio internacional, con respuestas de la ONU y del presidente francés Emmanuel Macron.
Caso 2: Entrenador egipcio denuncia racismo
Durante el partido entre Argentina y Egipto, el entrenador egipcio Hossam Hassan realizó el gesto del protocolo contra el racismo de la FIFA, cruzando los brazos, para llamar la atención del árbitro. Sin embargo, el árbitro ignoró la denuncia y se acercó a dialogar con Hassan sin tomar medidas.
Caso 3: Streamer iShowSpeed sufre insultos
El streamer estadounidense iShowSpeed fue víctima de insultos y gestos discriminatorios por parte de un aficionado argentino mientras disfrutaba del partido. El incidente quedó grabado en video y se viralizó en redes sociales. La FIFA ya abrió una investigación.
Impacto y llamado a la acción
En apenas semanas, los casos de racismo han manchado la mayor fiesta del fútbol. La FIFA debe demostrar que su política de cero tolerancia contra la discriminación es más que un eslogan en las pantallas de los estadios. El verdadero rival no viste uniforme, y si la FIFA pretende que el fútbol sea un lenguaje universal, debe actuar con firmeza.



