La influencer argentina Agustina Duarte desató una polémica en redes sociales al denunciar que el hotel Sana de Tulum le exigió un consumo mínimo de 500 pesos por persona luego de que ella y un grupo de amigos pasaran varias horas en las instalaciones del lugar. La creadora de contenido, conocida en TikTok como Agus - Modelo, relató que ingresaron al hotel para grabar material para sus redes sociales y hacer uso de la alberca, camastros, baños y el bar, donde siguieron partidos del Mundial.
¿Qué ocurrió durante su visita al hotel?
Según el relato de Duarte, ella y sus acompañantes llevaron su propia comida, que incluía fruta, atún, galletas y mate, en lugar de consumir los productos del hotel. Al momento de retirarse, el personal de recepción les informó que el acceso y uso de las instalaciones estaba sujeto a un consumo mínimo de 500 pesos por persona. La influencer afirmó que desconocía esta política y que nadie se la explicó al llegar, por lo que ofrecieron disculpas por el malentendido, pero se negaron a pagar argumentando que no habían consumido nada del restaurante ni del bar.
¿Qué dijo la influencer sobre el trato recibido?
Además de cuestionar el cobro, Duarte manifestó que la forma en que el personal les comunicó la situación fue incómoda y que el momento resultó desagradable para todo el grupo. Hasta el momento, el hotel Sana de Tulum no ha emitido una postura pública sobre lo ocurrido.
¿Por qué algunos hoteles establecen un consumo mínimo?
Este tipo de reglas es común en hoteles y otros establecimientos turísticos. El consumo mínimo suele ser un requisito para acceder y permanecer en áreas como albercas, camastros y zonas comunes. El monto generalmente puede utilizarse para adquirir alimentos y bebidas dentro del lugar y contribuye a cubrir gastos relacionados con el mantenimiento de las instalaciones, la limpieza y la atención al cliente.
¿Cómo reaccionaron las redes sociales?
Los videos publicados por Agustina Duarte se viralizaron rápidamente y generaron opiniones divididas. Algunos usuarios consideraron que el establecimiento debió informar claramente las condiciones de acceso desde el momento de la llegada de los visitantes. No obstante, la mayoría defendió la postura del hotel al señalar que es habitual que este tipo de lugares establezcan un consumo mínimo y que, al tratarse de instalaciones privadas, los visitantes deben respetar las reglas del establecimiento, especialmente cuando ingresan con alimentos externos.



