Meliá abandona Cuba; Barceló se retirará en 2027: duro golpe al turismo
Meliá y Barceló dejan Cuba: golpe al turismo

La decisión de Meliá Hotels International de cesar por completo sus operaciones en Cuba marca un antes y un después para el sector turístico de la isla. La compañía española, que durante décadas fue el mayor operador hotelero extranjero del país, confirmó que su filial portuguesa Ilha Bela Gestao e Turismo concluirá, a partir del 24 de julio de 2026, la prestación de servicios de gestión y comercialización hotelera en territorio cubano.

Salida de Meliá y Barceló: contexto de crisis

La salida de Meliá se suma al retiro de Barceló, así como al repliegue de otras cadenas internacionales, en un contexto de fuerte caída del turismo, nuevas sanciones de Estados Unidos y una profunda crisis económica que continúa debilitando uno de los sectores estratégicos para la captación de divisas.

La empresa explicó que su decisión responde a "las persistentes dificultades operativas, legales, económicas y financieras que vienen afectando al entorno del país y que impiden garantizar unas condiciones mínimas de estabilidad para el desarrollo de la actividad". Asimismo, señaló que las recientes medidas adoptadas por Washington "imposibilitan de hecho y de derecho una mínima estabilidad operativa", haciendo inviable mantener sus operaciones en la isla.

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La cadena aseguró que trabaja en una transición ordenada para "minimizar en la medida de lo posible el impacto sobre los distintos grupos de interés vinculados a la operación, incluidos colaboradores, clientes, proveedores y socios locales", además de evaluar el impacto financiero que tendrá esta decisión en sus resultados.

Fin de una presencia histórica

La salida de Meliá tiene un fuerte valor simbólico y económico. La empresa fue la primera cadena hotelera española en establecerse en Cuba tras la apertura del turismo internacional durante la década de los noventa, en medio de la crisis derivada de la desaparición de la Unión Soviética. En su momento llegó a administrar 34 hoteles y cerca de 14,000 habitaciones, convirtiéndose en el principal socio extranjero del sector turístico cubano.

Semanas antes del anuncio definitivo, la compañía ya había informado que dejaba de gestionar 15 hoteles, mientras mantenía otros establecimientos bajo acuerdos con el Ministerio de Turismo. Sin embargo, las nuevas sanciones estadounidenses terminaron acelerando su retirada completa.

Barceló y otras cadenas también abandonan

La salida de Meliá no ocurre de forma aislada. La cadena Barceló comunicó recientemente a sus proveedores que también dejaría Cuba. Aunque su presencia era reducida, la decisión confirma una tendencia de retirada de operadores internacionales. A este proceso se suman las cadenas Blau, Roc y Valentin, mientras que Iberostar dejó de administrar hoteles vinculados al Ministerio de Turismo, cuyos clientes fueron reubicados en establecimientos de Meliá antes del cierre definitivo.

El medio independiente 14ymedio también informó que el hotel Sierra Cristal, administrado por el grupo ruso Cosmos Hotel Group, dejó de aceptar reservas a través de sus canales oficiales, aunque la empresa no anunció formalmente su salida. Entre las causas se menciona la suspensión de los vuelos procedentes de Rusia. Por otra parte, la cadena india MGM Muthu Hotels mantiene operaciones limitadas en Cuba y continúa aceptando reservas en algunos de sus establecimientos.

Sanciones de Estados Unidos y su impacto

El retiro de varias cadenas hoteleras coincide con la decisión del Gobierno estadounidense de ampliar las sanciones económicas contra entidades cubanas, incluyendo al Ministerio de Turismo. Estas medidas se suman a las restricciones previamente impuestas sobre el conglomerado militar GAESA, socio de numerosas empresas extranjeras en la administración hotelera. El nuevo escenario ha incrementado la incertidumbre jurídica y financiera para las compañías internacionales con presencia en la isla.

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Turismo en Cuba atraviesa su peor crisis

La salida de los principales operadores ocurre en medio de un desplome histórico del turismo. Según cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió entre enero y mayo de 2026 apenas 359,491 turistas internacionales, lo que representa una caída del 58.4 % respecto al mismo período del año anterior. Solo durante mayo ingresaron 30,883 visitantes extranjeros, una cifra que refleja la profundidad de la crisis que enfrenta el sector.

Los principales mercados emisores también registraron fuertes descensos: Canadá: 126,239 visitantes (-67,4 %); Estados Unidos: 25,572 visitantes (-55,3 %); Rusia: 21,136 visitantes (-62,5 %). Incluso las visitas de los cubanos residentes en el exterior, consideradas uno de los pilares del sector, disminuyeron un 39%, hasta 60,874 viajeros.

Ocupación hotelera refleja el deterioro del sector

El impacto también quedó reflejado en la utilización de la infraestructura hotelera. Durante el primer trimestre de 2026, la ocupación hotelera descendió hasta 12.9 %, muy por debajo del ya reducido 23.7 % registrado un año antes. Las cifras evidencian el exceso de capacidad instalada frente a una demanda internacional en retroceso y las crecientes dificultades para atraer visitantes.

El turismo constituye uno de los principales generadores de divisas para Cuba y ha sido durante años un componente clave del Producto Interno Bruto (PIB), junto con los servicios profesionales y las remesas. Sin embargo, la combinación de la crisis económica interna, las dificultades energéticas, la reducción de vuelos internacionales, las sanciones estadounidenses y la salida de importantes cadenas hoteleras ha debilitado severamente este sector estratégico.

Las cifras muestran además una tendencia descendente sostenida: 2023: 2.4 millones de turistas; 2024: 2.2 millones; 2025: 1.8 millones, por debajo de la meta oficial de 2,6 millones; 2026: los datos parciales apuntan a un deterioro aún mayor. Estos registros están muy lejos de los máximos alcanzados en 2018, con 4.6 millones de visitantes, y 2019, con 4.2 millones, durante el período de acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba.

Aunque fuentes del sector señalan que la cadena canadiense Royalton, asociada con Marriott, podría regresar en el futuro al mercado cubano, no existe un calendario definido debido a la incertidumbre económica y geopolítica que rodea a la isla.