Una mujer de 28 años, identificada como lectora, ha compartido su angustiosa experiencia en una columna de consejos, tras vivir meses de rechazo emocional y sexual por parte de su novio, con quien lleva cuatro años de relación. La situación escaló cuando descubrió que él consumía contenido pornográfico a escondidas, mientras a ella la evitaba.
El inicio del distanciamiento
La lectora describe que su relación siempre fue considerada perfecta por amigos y familiares: sin peleas fuertes, con buena intimidad y muestras de amor. Sin embargo, hace aproximadamente un año, su novio dejó de tocarla sin una razón aparente. Al principio, ella atribuyó el cambio a estrés o depresión, pero con el tiempo comenzó a sentirse culpable.
Para recuperar la atracción, la mujer intentó cambios físicos: compró ropa nueva, bajó de peso, se maquilló más, e incluso tomó la iniciativa en la intimidad. No obstante, las respuestas de su pareja eran siempre las mismas: “Estoy cansado”, “Mañana, ¿sí?”, “No te enojes”. Esta situación le generó ansiedad anticipatoria, al punto de temer besarlo por miedo al rechazo.
El descubrimiento que lo cambió todo
Una noche, la joven se despertó a las 3 a.m. y notó que su novio no estaba en la cama. Al buscarlo, lo encontró en la sala viendo videos de otras mujeres en su celular. No había mensajes ni conversaciones, pero el hecho de que él tuviera deseo sexual hacia otras mientras la evitaba a ella fue devastador.
“¿Por qué para ellas sí y para mí no?”, preguntó entre lágrimas, recibiendo solo silencio. Ese momento marcó un antes y un después: desde entonces, la lectora no puede mirarse al espejo sin compararse con otras mujeres, revisa obsesivamente las redes sociales de su novio y ha llegado a decirle: “Prefiero que me engañes a sentir que te doy asco”.
La confesión de él
Ante esa frase, su novio rompió en llanto y confesó que lleva meses sufriendo ansiedad y problemas de desempeño sexual. Le explicó que teme tocarla porque siente que va a fallar nuevamente. Sin embargo, la lectora se debate entre creerle o sentir que él deseaba a cualquiera menos a ella.
Ahora se pregunta si un hombre puede realmente dejar de tocar a su pareja por miedo, si es válido sentirse traicionada sin una infidelidad física, y si deben buscar terapia de pareja o aceptar que la relación ha terminado.
El análisis de la experta
La psicoterapeuta Marilú Álvarez, especialista en terapia individual y de pareja, responde que lo que la lectora vive no es solo falta de sexo, sino una experiencia profunda de rechazo emocional y corporal. Explica que el consumo de pornografía en estos casos puede ser un escape ante la presión y el miedo al fracaso, no necesariamente una preferencia por otras mujeres.
“El deseo no desaparece, queda enterrado debajo del miedo, la presión, el resentimiento o la inseguridad”, señala Álvarez. La experta recomienda ayuda profesional: él para tratar su ansiedad y sexualidad, y ambos para reconstruir la comunicación y la intimidad. Además, recuerda que cada pareja define sus propios límites sobre la infidelidad emocional.
Consejos finales
Marilú Álvarez enfatiza que el dolor de la lectora es válido y que el silencio y la desconexión son los verdaderos problemas. Si ambos están dispuestos a rescatar la relación, la terapia es el camino. De lo contrario, quizá sea momento de aceptar que la relación ha llegado a su fin.



