Salvador Loyo, creador de @papasolteroo, y el anónimo detrás de @malpadremx comparten cómo la paternidad consciente se abre paso en las redes sociales, enfrentando hostilidad y rompiendo moldes tradicionales. Ambos coinciden en que el camino hacia una crianza más afectiva y presente comienza con la falta de referentes masculinos y el choque contra la realidad.
La falta de referentes masculinos en la crianza
Salvador Loyo inició su proyecto en enero de 2019 tras convertirse en padre soltero mediante gestación subrogada. “Yo empecé la cuenta porque mi proceso fue muy distinto a todos los demás y no encontraba referentes al respecto”, explicó. Tuvo a su hijo Lucio con donante de óvulo, gestante y su esperma, todo en común acuerdo.
Por su parte, el creador de Mal Padre, que mantiene su anonimato, comenzó hace seis años después de dejar el servicio público. Su detonante fue el estrés extremo de la paternidad: “Me estrellé con la paternidad y me dieron migrañas terribles. El doctor me dijo: ‘básicamente lo que tienes es paternidad’”. De ahí surgió el concepto de “mal padre”: abrazar el caos y equivocarse, pero conectar.
Adiós al papá proveedor: rompiendo roles de género
Involucrarse a fondo implica derribar el mandato histórico del “papá proveedor”. Salvador destaca un quiebre generacional: “Rompamos esta idea de que la crianza debe ser exclusiva de la mujer, impuesta por el machismo. Estamos en un punto de inflexión donde queremos ser papás más comprometidos”.
Este lazo se construye en la cotidianidad; de lo contrario, la distancia afectiva se vuelve irreversible. “La persona más afectada de no involucrarse es el papá, porque se pierde un vínculo precioso que se construye día a día. No va a poder llegar a los 18 y querer ser el mejor amigo de su hijo si no estuvo ahí”, afirmó Salvador.
Sin embargo, ejercer este rol en público aún genera resistencia. Mal Padre, cuya comunidad masculina alcanza el 40% de sus más de 800 mil seguidores en TikTok, recordó la hostilidad en la CDMX: “Cuando iba con mis hijas al mercado con una pañalera rosa, me gritaban ‘el mandilón’ y otros insultos. Yo decía: ‘al final soy un papá criando a sus hijas, ¿por qué les causa tanto problema?’”.
Salud mental y el peligro del “Súper Papá”
La crianza colectiva es indispensable, pero el aislamiento emocional masculino sigue siendo una barrera. Mal Padre señaló: “Las mamás crean redes naturales, pero los hombres no. Necesitamos crear en tribu un espacio para quejarnos del cansancio”.
La expectativa social del proveedor invulnerable invisibiliza la salud mental. “Perder la idea de ‘eres un superhéroe, no debes sentir’ es clave. Nos enseñan que somos el pilar fuerte, y esa frase del ‘súper papá’ es peligrosa porque la salud emocional de los papás no tiene dónde hacer catarsis”, agregó.
Salvador Loyo recomienda dos acciones: “Saber pedir ayuda, no creerte Superman, porque ningún papá o mamá puede solo; y priorizar para no perderte como persona, más allá de ser ‘el papá de’”.
El impacto en la comunidad: historias que salvan vidas
La vulnerabilidad compartida en redes ha creado un refugio para miles de hombres. Salvador compartió: “Papás divorciados o viudos me dicen: ‘cuando mi realidad cambió, creí que no podría, pero ver estos ejemplos me ayudó a darme cuenta de que sí se puede’”.
Mal Padre relató un encuentro que lo marcó: “Un señor me abrazó fuerte y me dijo: ‘fuiste de gran ayuda para que yo siguiera en este mundo’. Estaba pasando un mal momento, pero mi contenido lo hizo voltear a ver a su hijo. Eso me dio una responsabilidad enorme: lo que compartes puede tocar la vida de un ser humano de mil formas”.



