Terremotos en Venezuela: cómo las marcas revelan su alma en la tragedia
Terremotos Venezuela: marcas revelan su alma en tragedia

El 24 de junio de 2026, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron Venezuela en menos de un minuto. Más de 1,900 personas murieron, 10,000 resultaron heridas y casi 80,000 fueron afectadas. Veintiocho mil familias perdieron sus hogares y duermen en carpas. En medio de esta tragedia, algunas marcas continuaron publicando promociones y descuentos como si nada hubiera ocurrido.

La tragedia como espejo de la marca

Según el autor Ronald Meneses, CEO de RM Your Marketing Partners, una tragedia no es un problema de relaciones públicas, sino un espejo que revela la verdadera naturaleza de una marca. “El consumidor de hoy no necesita un estudio de mercado para detectar cuando una empresa está siendo genuina o cuando está actuando. Lo siente. Lo comparte. Y lo recuerda mucho más de lo que tú quisieras”, afirma Meneses.

Callarse como primer acto de empatía

Meneses sostiene que lo primero que debe hacer una marca con alma es callarse. “No todo silencio es indiferencia. A veces el silencio es la única respuesta honesta que tienes. Apaga las campañas. Detén los anuncios. Suspende los posts programados que hablan de tu oferta del mes”, escribe. Ese gesto, aunque nadie lo vea, define a la marca.

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Actuar antes de comunicar

Las marcas que mejor paradas salieron en tragedias anteriores no fueron las que publicaron el comunicado más bonito, sino las que donaron en silencio, pusieron sus camiones, bodegas o redes al servicio del rescate, y solo después lo mencionaron de pasada. “Usar el dolor ajeno para ganar visibilidad es la forma más cara de publicidad que existe. Cara no en dinero. Cara en reputación”, advierte Meneses.

No todas las marcas deben pronunciarse

Meneses señala que si una empresa no tiene empleados en Venezuela, ni operaciones allá, ni conexión genuina con lo ocurrido, el silencio es más honesto que fabricar un vínculo emocional. “La pregunta que debes hacerte no es ‘¿qué publicamos?’ sino ‘¿tenemos algo real que aportar?’”, indica. Si la respuesta es sí (recursos, dinero, logística, alcance para difundir ayuda humanitaria verificada), entonces actúa. Si no, respétate para quedarte quieto.

El costo de la confianza

Más de 19,000 personas fueron rescatadas con vida entre los escombros gracias a equipos de más de 27 países que llegaron sin pedir nada a cambio. “Eso es actuar con alma”, escribe Meneses. Las marcas que entiendan que en los momentos más oscuros la gente no quiere que le vendan nada, sino saber si son reales, serán las que importen cuando el polvo se asiente. Las que no lo entiendan, lo sabrán porque sus clientes se lo cobrarán en la moneda de la confianza.

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