Colombia se prepara para definir su futuro económico en el balotaje presidencial de este domingo. Dos proyectos antagónicos se enfrentan: el izquierdista Iván Cepeda, heredero del presidente Gustavo Petro, y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, un excéntrico abogado que debutó en política y sorprendió al vencer por estrecho margen en la primera vuelta.
Una economía con múltiples desafíos
Quien asuma la presidencia enfrentará una situación compleja. Remi Jean Emile Stellian, profesor asociado de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ), identifica al menos cuatro problemas estructurales: crecimiento económico moderado (apenas 2% durante el gobierno Petro), deterioro de las finanzas públicas (deuda del 64% del PIB y el segundo déficit fiscal más grande de la región), persistente informalidad laboral y alta vulnerabilidad al cambio climático.
"Afortunadamente, los candidatos en las últimas semanas han intentado dar una imagen más precisa de sus planes para reactivar la economía. Son dos caminos muy distintos", señala Stellian en entrevista.
Iván Cepeda: el Estado como motor
Cepeda propone continuar la línea del primer gobierno izquierdista colombiano, que logró reducir la pobreza a mínimos históricos (28% el año pasado) y sacó a 1.8 millones de personas de la pobreza entre 2024 y 2025, según el Banco Mundial. Su plan se centra en convertir a Colombia en una despensa agroalimentaria mundial, potenciando la economía campesina y popular. Para ello, reformaría la Ley 80 para que organizaciones sociales y Juntas de Acción Comunal puedan ser contratistas directos del Estado.
El senador confía en la capacidad estatal para coordinar actores públicos y privados, especialmente en zonas rurales, impulsando el agro y el turismo. Para reducir el gasto público, propone una "austeridad republicana" que recorte salarios y lujos de la alta burocracia, redirigiendo esos recursos al bienestar ciudadano. El académico de la PUJ advierte que este proyecto requerirá atraer personal calificado para diseñar modelos de intervención económica adecuados.
Abelardo de la Espriella: menos Estado y más mercado
El candidato de derecha promete un crecimiento anual del 7% mediante un enorme recorte del gasto público. Admirador del presidente argentino Javier Milei, De la Espriella planea reducir el tamaño del Estado en un 40% y aplicar un recorte drástico de 70 billones de pesos. Busca alcanzar un superávit primario en el corto plazo eliminando agencias redundantes y nóminas paralelas.
"Quien prometa disminuir el gasto se encontrará con una realidad muy difícil", advierte Oliver Pardo, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, a la AFP. Seguidores de Cepeda ya han anunciado protestas si se restringe la educación gratuita, aumenta el desempleo o se frenan los históricos aumentos del salario mínimo. Stellian añade que un recorte drástico del Estado podría perjudicar los fondos públicos y, en consecuencia, las actividades productivas.
De la Espriella propone reducir trámites administrativos y bajar impuestos para generar confianza e impulsar la economía.
Fracking: una línea divisoria
Para recuperar las arcas estatales, De la Espriella quiere reanudar la exploración petrolera, suspendida por Petro para priorizar la transición hacia energías limpias. Además, promete hacer "fracking a lo que dé", minimizando los riesgos ambientales de esta técnica. Para Gabriela Zambrano, química de 22 años, esta es una línea roja: "Mi prioridad es el medio ambiente. Yo no apoyaría el fracking".
Colombia, uno de los países más biodiversos del mundo, es especialmente vulnerable al cambio climático. La mayor parte de su electricidad proviene de hidroeléctricas, por lo que cambios en el patrón de lluvias pueden afectar el suministro energético. En contraste, Cepeda defiende la transición energética como una "necesidad inaplazable". Iván Rico, profesor de finanzas de la Universidad del Rosario, señala que esta política "antiextractivista" impacta las finanzas públicas y la independencia energética.
El domingo, Colombia decidirá entre dos modelos opuestos que definirán su rumbo económico y social.



