El pasado domingo, Colombia celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en un ambiente de paz y normalidad, según destacó Francisco Guerrero Aguirre, jefe de la Misión de Observación Electoral de Transparencia Electoral, organismo de la sociedad civil que desplegó expertos y observadores internacionales. La jornada estuvo marcada por una polarización política tóxica, pero la ciudadanía acudió masivamente a las urnas para elegir entre las fórmulas de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo (Defensores de la Patria) e Iván Cepeda y Aída Quilcué (Pacto Histórico).
Resultados del preconteo y reacciones
De acuerdo con el preconteo de la Registraduría Nacional del Estado Civil, con el 99.99% de las mesas computadas, la derecha obtuvo el 49.66% de los votos, mientras que la izquierda alcanzó el 48.70%. La diferencia fue de aproximadamente 250 mil votos, equivalente a un 0.96%. Iván Cepeda, cercano a Gustavo Petro, reconoció el preconteo como un dato no oficial ni vinculante y anunció que procederá a la impugnación de 33,000 mesas de votación a través de sus representantes de partido.
El proceso de escrutinio
La ley colombiana establece que la noche de las elecciones la Registraduría realiza un registro rápido de votos para ofrecer resultados creíbles con fines políticos. Esto contrasta con lo sucedido en Perú, donde la definición de los candidatos para la segunda vuelta tardó cuatro semanas debido a los escrutinios detallados. El escrutinio oficial inicia el mismo día de los comicios pero se extiende por varios días. La Registraduría traslada los paquetes electorales, debidamente custodiados, a comisiones escrutadoras integradas por jueces, notarios y otros funcionarios. Estas comisiones revisan el trabajo de los jurados y atienden las reclamaciones de las campañas, donde los testigos electorales señalan posibles irregularidades. Los escrutadores analizan cada impugnación y pueden abrir bolsas de votos si es necesario.
Impugnaciones y requisitos legales
Para modificar los resultados del preconteo, los testigos y abogados de las campañas deben impugnar cada resultado ante las comisiones escrutadoras. Las impugnaciones deben basarse en motivos precisos establecidos por la ley y presentarse en momentos específicos. Este proceso altamente especializado puede tomar tiempo variable, dependiendo de la cantidad de recursos, las argumentaciones jurídicas y los debates entre los miembros de las comisiones.
Llamado a la responsabilidad democrática
Guerrero Aguirre señaló que tanto triunfadores como derrotados presentarán sus alegatos, pero advirtió que las narrativas de fraude sin evidencias concretas solo dañan la confianza ciudadana en las instituciones democráticas. Por ello, instó a todos los actores a actuar con responsabilidad democrática para generar un ambiente pacífico que permita concluir el proceso electoral. Colombia ha demostrado su vocación democrática, y ahora es crucial cumplir con todas las etapas legales hasta que se decrete un resultado definitivo. Las misiones de observación electoral han hecho un llamado a privilegiar el respeto por los procedimientos legales y a actuar con veracidad y responsabilidad. La gente ya habló; ahora toca respetar la voluntad popular.



