China ha perdido varios gobiernos afines en Latinoamérica, mientras Estados Unidos gana nuevos aliados en la región. Las recientes victorias electorales de Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú respaldan la agenda diplomática del presidente Donald Trump. Desde su regreso a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Honduras han girado a la derecha o consolidado su conservadurismo.
Impacto del cambio político en las relaciones con China
El derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela desencadenó una colaboración inédita con la presidenta interina Delcy Rodríguez. Este alineamiento ideológico entre Washington y Latinoamérica ocurre mientras la región fortalece lazos económicos y culturales con China, el principal adversario de Estados Unidos. Trump ha actuado activamente para frenar la influencia china mediante amenazas, sanciones y aranceles.
Según Constanza Jorquera, académica de la Universidad Diego Portales (UDP) de Chile, "los pilares de la relación entre China y Latinoamérica son el comercial, el cultural-educativo y la innovación". China es el segundo socio comercial más grande de la región y el primero de Sudamérica desde 2015. En 2024, el comercio total de mercancías alcanzó los 510,000 millones de dólares, casi el doble que en 2013, según el Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI Global).
Comercio y dependencia de materias primas
China importa principalmente productos agrícolas, minerales y combustibles, que constituyeron el 83% de sus importaciones desde Latinoamérica en 2024. Las exportaciones chinas incluyen electrónicos, maquinaria y equipos de transporte. Brasil, la mayor economía regional, representa el 36% del comercio entre la región y China. En 2024, Brasil, Chile y Perú tuvieron superávit comercial con China, siendo este el principal destino de sus exportaciones y origen de importaciones, según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC).
En México, China es el segundo destino de exportaciones, aunque Estados Unidos sigue siendo dominante. "Mientras que otras asociaciones se centran en productos básicos, la relación China-México está respaldada por la competencia en ensamblaje de fabricación", señala ODI Global. En 2014 se creó el Foro China-CELAC, pero varios líderes que participaron, como Gabriel Boric y Gustavo Petro, han sido reemplazados por políticos más cercanos a Trump.
Pragmatismo frente a ideología
Jorquera advierte: "Hay un alineamiento ideológico preocupante para ambas potencias en América Latina, en temas como migración, seguridad e inversión". No obstante, los gobiernos de derecha suelen ser pragmáticos en comercio. El presidente argentino Javier Milei, aliado de Trump, calificó a China de "asesino" en campaña, pero luego dijo en Davos: "China es un gran socio comercial. Si se fijan en su peso en el mundo, comprenderán que tengo que negociar con China". Estados Unidos y China son el segundo y tercer socio de Argentina.
Presión sobre proyectos de inversión
Entre 2013 y 2024, empresas chinas invirtieron más de 148,000 millones de dólares en 518 proyectos en Latinoamérica y el Caribe. Chile es el mayor receptor de inversión extranjera directa china, especialmente en litio y cobre. También hay inversiones en alta tecnología, como movilidad eléctrica y energía limpia. Jorquera señala que estas inversiones corren riesgo por el alineamiento con Washington. En febrero, Estados Unidos prohibió viajes a tres funcionarios chilenos vinculados a un proyecto de cable submarino de fibra óptica con China Mobile e Inchcape Shipping Services.
Jorquera concluye: "Lo preocupante es la dependencia de la región del comercio de materias primas. Sin resiliencia ni capacidad para resistir crisis, seremos vulnerables".



